Shoichi Naito, el héroe en moto acuática que rescató a 120 personas en Japón

Shoichi Naito en pleno rescate (foto tomada por un residente / Asahi)

El 7 de julio, poco antes del mediodía, Shoichi Naito, un trabajador de construcción de 29 años que reside en la ciudad de Soja, prefectura de Okayama, recibió la llamada de un amigo de la infancia que vive en la capital de la prefectura.


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“Mi mamá está varada en su casa en Mabicho. ¿Puedes por favor rescatarla de algún modo?”, le preguntó.

Naito y su amigo se criaron en el distrito de Mabicho, una de las zonas más afectadas por las torrenciales lluvias que azotaron el oeste de Japón.

Naito dijo que lo ayudaría. Pidió prestada una moto acuática a otro amigo y se dirigió hacia Mabicho.

Cuando llegó a su tierra natal, las aguas alcanzaban casi el segundo piso de las casas y su nivel seguía aumentando.

El agua estaba llena de escombros, árboles y neumáticos. Mientras conducía, Naito vio a mucha gente varada en los pisos altos y azoteas de sus viviendas. Le pedían ayuda a gritos.

Naito respondió que volvería por ellos, pero primero tenía que rescatar a la mamá de su amigo y así lo hizo.

Ella fue la primera de las 120 personas que el valiente joven rescató y llevó hacia un lugar seguro, un templo situado en una colina.

Dos de las personas rescatadas fueron Tadayoshi Iwata (73) y su esposa. Cuando la situación comenzó a empeorar, se refugiaron en la azotea de su casa mientras el nivel de las aguas subía. Llamaron a los bomberos y la policía, pero no llegaron.

Después de esperar varias horas sin poder hacer nada, vieron a Naito en su moto y le pidieron ayuda. “Permítanme salvar a los niños primero. Volveré como sea. Uds. pueden hacerlo. Aguanten”, les dijo.

Naito cumplió su palabra. Poco después regresó a recogerlos.

Mientras los llevaba hacia un sitio seguro, Naito le dio una palmadita en el hombro al anciano y le dijo en broma: “Abuelo, yo arriesgué mi vida para salvar la suya, así que ahora Ud. debe vivir una larga vida”. El anciano lloró de alegría.

“El señor Naito es el héroe de nuestra ciudad. Él es nuestro salvavidas”, dice Iwata.

El esfuerzo que realizó el joven fue extraordinario. Dedicó unas 15 horas a rescatar a las 120 personas. Al día siguiente estaba totalmente acalambrado. No podía moverse. La moto, que tuvo que ser reabastecida a cada rato, terminó cubierta de rasguños y abolladuras.

Ahí no acabó la labor de Naito. A los pocos días volvió a Mabicho como voluntario para preparar comida para los evacuados en un refugio. En el lugar se reencontró con varias personas que rescató. Lo reconocieron y, por supuesto, lo llenaron de palabras de agradecimiento. “El solo hecho de escuchar sus palabras hizo que valiera la pena”, dijo el héroe. (International Press)


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