
La destacada pediatra japonesa Yasumi Morito emitió una severa advertencia dirigida a los padres de familia, identificando de manera específica dos categorías de productos de venta común en las tiendas de conveniencia que representan un alto riesgo para la salud infantil: las bebidas energéticas (enaji dorinku) y las bebidas nutricionales o tónicos (eiyo dorinku).
La especialista enfatizó que la falta de diferenciación entre estos estimulantes y un jugo común puede desencadenar cuadros graves de intoxicación por cafeína en los niños.
PELIGRO OCULTO
La primera categoría nociva que la experta señala corresponde a las bebidas energéticas, refrescos azucarados y carbonatados adicionados con cafeína, aminoácidos y vitaminas del grupo B.
Tras la popularización en Japón de firmas internacionales como Red Bull y Monster Energy, seguidas por alternativas locales como Real Gold X, Dodekamin y ZONe, su consumo se ha normalizado de forma preocupante entre la población infantil, atraída muchas veces por campañas publicitarias de gran impacto visual.
Morito explicó que los niños carecen de la madurez para entender la diferencia regulatoria de estos productos. Al ingresar al organismo, la cafeína bloquea los receptores de adenosina, impidiendo la señal natural de cansancio e incrementando la segregación de dopamina, lo que genera una dependencia que se manifiesta con dolores de cabeza y fatiga extrema cuando se interrumpe su ingesta habitual.
CASOS MORTALES
El riesgo clínico de este consumo se evidencia en múltiples registros internacionales y domésticos. En 2011, una menor estadounidense de 14 años con una afección cardíaca previa falleció tras consumir dos latas de Monster Energy en un día, acumulando 480 miligramos de cafeína que provocaron una arritmia mortal.
Asimismo, en el año 2025 se documentó el deceso de otra joven de 17 años en Estados Unidos tras ingerir habitualmente la marca Alani Nu. Por su parte, los registros en Japón detallan que en 2022 un niño de ocho años requirió atención de urgencia debido a náuseas severas tras tomar por primera vez una presentación de 500 mililitros adquirida en una máquina expendedora, habiéndola comprado únicamente porque el envase le pareció llamativo.
Aunque Japón no reporta muertes infantiles, en 2015 se confirmó el fallecimiento de un adulto joven debido a una intoxicación aguda por cafeína provocada por la ingesta crónica combinada de estos refrescos y píldoras estimulantes.
CONCENTRACIÓN DE CAFEÍNA
De acuerdo con un estudio de la Sociedad Japonesa de Toxicología (Nihon Chudoku Gakkai), en un lapso de cinco años al menos 101 personas requirieron traslado hospitalario urgente por sobredosis de este compuesto, registrándose siete paros cardíacos y tres decesos.
Ante esto, la Comisión de Seguridad Alimentaria (Shokuhin Anzen Iinkai) recordó que los márgenes tolerables para infantes son sumamente reducidos en comparación con el límite de 400 miligramos diarios fijado para adultos sanos. Las directrices oficiales establecen un tope de 85 miligramos para menores de 10 a 12 años, 62.5 miligramos de 7 a 9 años, y un estricto máximo de 45 miligramos para niños de 4 a 6 años.
La facilidad con la que una sola lata comercial puede superar estas recomendaciones se evidencia en las tablas de concentración por cada 100 mililitros. Productos de alto consumo como Monster Energy y el café Boss Black contienen 40 miligramos del estimulante, mientras que Hyper ZONe reporta 37.5 miligramos y Red Bull registra 31.8 miligramos.
Estas cifras contrastan significativamente con bebidas tradicionales como el té verde Oi Ocha, que posee 13 miligramos, o alternativas cotidianas como Coca-Cola, el té de la tarde Gogono-Kocha y Dekavita C, que se sitúan en los 10 miligramos.
LAS BEBIDAS NUTRICIONALES
La segunda categoría identificada por la pediatra involucra a las bebidas nutricionales, clasificadas formalmente en Japón como cuasimedicamentos. Marcas populares de amplia distribución comercial como Lipovitan D, Alinamin, Tiovita, Q&P Kowa u Oronamin C fueron formuladas originalmente para la recuperación física mediante el aporte de taurina y vitaminas.
No obstante, la gran mayoría de estas fórmulas incluye dosis considerables de cafeína con el propósito de estimular el sistema nervioso central y enmascarar temporalmente la sensación de cansancio.
La especialista advirtió que estas bebidas no deben considerarse suplementos libres de peligro para los menores bajo la falsa creencia de que «aportan nutrientes».
Un consumo excesivo no incrementa el bienestar, sino que satura el organismo con altas concentraciones de azúcares que terminan almacenándose como grasa corporal, al tiempo que la cafeína detona síntomas de taquicardia, insomnio y malestar estomacal.
Morito concluyó instando a los padres a supervisar estrictamente el etiquetado en los comercios y a optar de manera exclusiva por versiones libres de cafeína si se requiere complementar la nutrición de un infante en periodos de enfermedad, priorizando siempre un descanso adecuado y hábitos de vida regulares. (RI/AG/IP/)
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