Naomi Osaka, el racismo en Japón y el “cosplay racial”

Fuji TV


Publicidad

Naomi Osaka minimizó la broma racista de un dúo cómico llamado A Masso, que había dicho que la tenista de padre haitiano y madre japonesa estaba “muy quemada por el sol” y que necesitaba un “blanqueador”.

Además, hábilmente aprovechó la coyuntura para promocionar un producto de uno de sus patrocinadores, un protector solar gracial al cual “nunca me quemo”.

Las comediantas ofrecieron disculpas públicas y el asunto, aparentemente, quedó ahí. Sin embargo, el escritor afroestadounidense que reside en Japón, Baye McNeil, no lo cree así.

En un artículo publicado en Japan Times, McNeil llama la atención, en primer lugar, sobre el hecho de que ninguna de las cómicas mencionara en sus disculpas escritas el nombre de Naomi.

Mientras una se refiere a ella como “la persona en particular”, otra alude a “la persona que hicimos sentir incómoda”.

¿Son realmente sinceras las disculpas? El escritor siente que sus disculpas son como las que dan los niños cuando se portan mal en la escuela y saben lo que tienen que decir para salir del paso.

McNeil piensa que las comediantas no tienen cabal conciencia de lo que dijeron y sus consecuencias.

Para aquellos que sostienen que lo dicho por el dúo fue solo una broma, el escritor subraya que “una broma es indicativa de cierta mentalidad que no reconoce la diversidad y discrimina impunemente”.

El objetivo específico del agravio fue Naomi Osaka, pero estaba dirigido a cualquier niño mestizo con piel morena “blanqueable” que puede ser víctima de ijime. “Estaba dirigido a todos nosotros”, apunta.

Cuando dice “todos”, incluye a una exnovia, una japonesa de padre afroestadounidense y madre japonesa con la que salía.

Su expareja, una exitosa mujer de negocios, de piel morena y cabello rizado, le dijo una vez a McNeil que lo que la atraía de él era su “negritud” y su deseo de reconectarse con una parte de sus raíces que había perdido, pues su padre se había separado de su madre y retornado a su país

Sin embargo, un día la mujer apareció con un look que sorprendió al escritor: se había alisado el cabello y empolvado la piel para aclarársela. Su novia le confesó que debido a su piel morena, su negocio había perdido a un par de clientes y otros dos potenciales se habían ido con sus competidores.

Para sobrevivir en Japón, ella tenía que encajar. Y eso significaba intentar blanquearse. Ella lo llamaba “cosplay racial”. “Juro que cuando la escuché decir todo eso casi derramo una lágrima”, confiesa McNeil. (International Press)


Publicidad

Publicidad


Descarga el App de Súper Tokio Radio



Publicidad

LECTOR

Deja tu comentario