Entre el deber y la felicidad, el dilema del dueño de un restaurante de ramen

Foto en-aomori.com

Que un cliente deje “limpio” un plato es una de las mayores satisfacciones del dueño de un restaurante. Fumio Onishi, propietario de un establecimiento de ramen en la prefectura de Aomori, no es la excepción.


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Onishi disfruta cuando sus clientes beben hasta la última gota de su caldo. Sin embargo, también se preocupa. En un programa de televisión, el hombre de 73 años que lleva 49 en el negocio de la sopa pidió a los televidentes no beber todo el caldo del ramen y consumir también verduras.

¿Por qué? Por motivos de salud, revela Asahi Shimbun.

Onishi colabora con los esfuerzos de las autoridades de Aomori que realizan campañas con el fin de que los habitantes de la prefectura reduzcan su consumo de sal.

La gente de Aomori es conocida por preferir los alimentos muy condimentados. Se cree que esa es una de las razones por las que tiene la esperanza de vida más baja entre las 47 prefecturas de Japón, tanto en hombres como en mujeres.

Los habitantes de Aomori tienden a beber todo el caldo. Las autoridades de la prefectura han estudiado la cantidad de sodio que hay en el ramen, el udon y el soba.

Onishi preside una asociación de restaurantes de ramen en la prefectura y ha sido criticado por sus miembros por pedir a la gente que no beba todo el caldo. Ellos temen que el ramen se gane una mala reputación como plato no saludable.

Y él, en realidad, admite que es más feliz cuando sus clientes beben todo el caldo. Pero la salud…

Onishi cuenta que una vez redujo el nivel de sodio de su ramen. ¿Resultado? Sus clientes habituales se dieron cuenta y se quejaron de inmediato.

“Al final, tuve que servir el ramen que los clientes quieren comer. Esto es un negocio”, se defiende Onishi en declaraciones a Asahi.

La expectativa de vida promedio en Aomori, según cifras de diciembre de 2017 del Ministerio de Salud de Japón, es de 78,67 años para los hombres y de 85,93 años para las mujeres.

Aomori está en el último puesto desde 1975 en el caso de los hombres y desde 2000 en el de las mujeres.

Las autoridades de la prefectura se han fijado la meta de reducir el consumo de sal a ocho gramos al día para hombres y mujeres. Sin embargo, los esfuerzos no rinden frutos. En un periodo de seis años, la disminución de la ingesta de sal fue de solo 0,1 g (11,3 g en hombres y 9,7 g en mujeres en el año fiscal 2016).

¿Por qué la gente de Aomori prefiere los alimentos salados? La profesora universitaria Takako Kumagai, especialista en nutrición, explica que en el pasado los habitantes de la prefectura comían arroz con encurtidos japoneses durante los severos inviernos, cuando no se cosechaban verduras. (International Press)

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