El homeless encontrado muerto en Tochigi era brasileño

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Fue identificado como Aristóteles Yamada de 35 años. Vivía en un bosque del monte Ohira en una carpa y tenía solo cinco yenes cuando fue hallado sin vida.


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La policía de Tochigi consiguió identificar el cuerpo de un hombre que había fallecido hace un mes y que fue encontrado el pasado 15 de enero en el monte Ohira de la citada provincia. El cuerpo fue identificado como Aristóteles Yamada, de 35 años de edad y de nacionalidad brasileña. Yamada residía en Sano, Kitamorocho, informó el día 20 el diario local Shimotsuke.

Según la comisaría de Tochigi, Yamada vivía en un bosque del monte Ohira que tiene 343 metros de altura, en una carpa de hule y vinil. El brasileño fue hallado sin vida el sábado 15 a las 10.25 de la mañana cuando un japonés de 64 años pasaba por el bosque de la zona para cosechar yamaimo (ñame, un tipo de tubérculo que crece en la montaña).
La autopsia policíal reveló que el brasileño ya tenía un mes de fallecido.

Aristóteles Yamada tenía puesto un traje de faena de color gris, pantalón negro y zapatillas de deporte. Tenía apenas cinco yenes y no había ningún objeto personal que lo identificase.

Su hermano lo estaba buscando desde el 21 de septiembre (leer Antecedentes del caso). Ese día Aristóteles Yamada había salido para ir al médico y no volvió más.

ANTECEDENTES DEL CASO

El hermano de Aristóteles Yamada vivía con él en Sano. Alexandre contó que aquel 21 de septiembre, cuando su hermano desapareció, Aristóteles había ido al médico para tratarse de unas enormes hinchazones en los pies y regresó a casa a eso de las 16.00 horas. Ese día, Alexandre se despertó a las 17.30 para ir a trabajar en el turno nocturno y no encontró a su hermano. Telefoneó al tantosha de la contratista que acompañó a su hermano al hospital, y aquel le dijo que había dejado a Aristóteles en su casa a las 16.00 horas.

El tantosha le explicó a Alexandre que el médico había diagnosticado diabetes a su hermano y que necesitada ser internado para curar las bolas que habían aparecido en los pies inflamados.

Esa noche, Alexandre no fue a trabajar y comenzó a buscar a su hermano. En su cuarto halló mucha ropa, la tarjeta del seguro de salud, la libreta de banco, el pasaporte y el celular desligado. Constató que su hermano había sacado 200 mil yenes de la cuenta y salió apenas con una mochila y poca ropa.

Al día siguiente, llamó al hospital para avisar que su hermano no sería internado y preguntó al médico qué le había dicho a él. El médico reconfirmó el diagnóstico de diabetes y la necesidad de internación para el tratamiento. El doctor negó que su hermano corría el riesgo de que se le amputaran las piernas. “Tengo que creer en las palabras del médico”, dijo Alexandre, quien desde esa fecha había recorrido varios lugares en busca de su hermano.

“Hice un cartel en portugués y japonés y lo distribuí por la región”, dijo. “Fui hasta la delegación de Sano y conté el caso, pero el delegado me informó que como no se trataba de un crimen, ellos no podían investigar.

Alexandre había buscado a su hermano en hospitales de Ashikaga, Ota, Oizumi, Tatebayashi y otras ciudades de Tochigi, Gunma y Saitama. Hizo muchas llamadas a amigos de la región.

“Mi hermano es una persona inteligente, tranquila y alegre. Nunca esperé que asumiera una acción como esa, debe de haber estado en un etado de desesperación total y todos los que lo conocen también están sorprendidos”, afirmó Alexandre. (Osny Arashiro/IPC)


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