Liberan a 4 iraníes que hicieron huelga de hambre en Japón

Centro de inmigración de Ibaraki (foto ameblo.jp)


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4 iraníes fueron liberados de manera temporal de un centro de inmigración en Ibaraki después de realizar una huelga de hambre.

Los hombres protestaban contra sus extensos periodos de encierro: más de dos años por permanecer de manera ilegal en Japón.

Uno de ellos, un hombre en la treintena, llevaba detenido dos años y ocho meses. El 10 de mayo comenzó una huelga de hambre. No comió durante unos 50 días y perdió 25 kilos.

“No tengo más opción que lastimar mi cuerpo porque solo los enfermos pueden ser puestos en libertad condicional”, dice en declaraciones recogidas por Asahi Shimbun.

De los cuatro, el único identificado es Majid Seyed Nejat, de 51 años. “Mi opción era dejar un cadáver o salir”, manifiesta. El iraní, contando su estadía en un centro de inmigración en Tokio, estuvo detenido durante dos años y cinco meses.

A raíz de la radical medida de protesta, su estado de salud se ha deteriorado de manera significativa. Tiene poco apetito y no puede usar las escaleras porque se le adormece la pierna izquierda.

Nejat exhorta al gobierno de Japón a evitar los excesivos periodos de detención como una cuestión de derechos humanos.

El iraní va más lejos aún: pide a las autoridades centrales que les den a los extranjeros detenidos la posibilidad de quedarse en Japón, pues pueden hablar japonés y trabajar.

La huelga de hambre no es una acción inusual entre extranjeros detenidos en centros de inmigración. El 24 de junio, un nigeriano que se negaba a comer en protesta por su prolongada detención murió en un centro de inmigración en la prefectura de Nagasaki.

Por coincidencia (o no), al iraní que perdió 25 kilos le dijeron que saldría en libertad un día después de la muerte del nigeriano.

Un funcionario de inmigración revela que por lo general se libera de manera temporal a detenidos cuya salud ha empeorado. “Dependiendo de la situación, podría ser detenido nuevamente”, enfatiza.

El abogado Koichi Kodama, experto en temas de inmigración, explica que el motivo de la detención de extranjeros como los iraníes y el nigeriano es preparar su deportación.

Sin embargo, cuando no se puede deportarlos, su encierro se prolonga, a veces hasta por años, razón por la cual aboga por “una revisión radical de la política (de inmigración) a la luz de todas estas huelgas de hambre”. (International Press)


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