Extranjero en Japón que teme ser detenido nuevamente: “¿Cómo puedo vivir sin trabajar?”



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Kilic Metin, un kurdo de 48 años, llegó a Japón en 1997 huyendo de Turquía, donde sentía que su vida estaba en peligro después de que ser considerado como sospechoso de tener vínculos con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán, que el gobierno turco tacha como una organización terrorista.

Metin busca acogerse a la condición de refugiado en Japón. Las autoridades japonesas han rechazado su solicitud de asilo cinco veces.

En agosto pasado, el kurdo, que había estado recluido en un centro de detención y llegó a ser liberado más adelante de manera provisional, fue detenido nuevamente después de que las autoridades lo descubrieron trabajando en una compañía de construcción.

Metin fue liberado en diciembre. Ahora vive en un apato en la prefectura de Saitama. Perdió 6 kilos durante su detención. El kurdo declara a la agencia Kyodo que no puede trabajar por miedo a ser detenido de nuevo y que no puede enviar dinero a su familia en Turquía que está en la pobreza.

“¿Cómo puedo vivir sin trabajar?”, se pregunta.

Metin es uno de los muchos extranjeros solicitantes de asilo que tras ser liberados fueron detenidos nuevamente por incumplir uno de los requisitos para mantenerse libres: no trabajar.

Algunos extranjeros son liberados si existen razones de fuerza para ello, como su condición física, con la condición de que no trabajen. Son detenidos nuevamente si sus solicitudes de asilo son rechazadas o se les encuentra trabajando.

Sin embargo, las autoridades japonesas no habían aplicado estrictamente las reglas hasta hace poco, aparentemente reconociendo que los solicitantes de asilo deben trabajar para ganarse la vida.

La proximidad de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio 2020 parece estar cambiando las cosas.

Japón está reforzando la vigilancia de los extranjeros liberados de manera provisional. ¿Cómo? Por ejemplo, visitando los sitios donde viven.

Un funcionario del Ministerio de Justicia de Japón explicó que un aumento de los delitos cometidos por extranjeros podría afectar los Juegos Olímpicos 2020. Sin embargo, el mismo funcionario admitió que no existe ningún dato concreto que apunte hacia ello.

En diciembre, la Red de Abogados de Japón para Refugiados exigió que el ministerio deje de investigar a los inmigrantes ilegales liberados de manera invasiva, alegando que esto es fuente de angustias.

Muchos tienen problemas para ganarse la vida y algunos se han suicidado. “Prohibirles trabajar es una violación de los derechos humanos que los priva del derecho a la vida”, dijo a Kyodo una persona que los apoya.

Él número de extranjeros que fueron detenidos nuevamente aumentó de 121 en 2012 a 474 en 2016. Casi cuatro veces más. Hasta septiembre de 2017, la cifra ascendía a 434.

La cifra incluye a todos los extranjeros, no solo a los solicitantes de refugio.

Por otro lado, el número de detenidos que fueron liberados de manera provisional aumentó de 2.645 en 2012 a 3.555 en 2016. Aproximadamente la mitad de los extranjeros liberados en 2016 solicitaban asilo.

En dicho año, Japón solo reconoció a 28 personas como refugiadas, un 0,3 % del total de solicitantes. (International Press)

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