El kanji en la era digital

Jóvenes japoneses ya no necesitan memorizar tantos ideogramas


Aprender kanji siempre ha representado un arduo desafío para los estudiantes japoneses. Sin embargo, gracias al avance de la tecnología que hace viables dispositivos como el smartphone o la tableta, los niños y jóvenes ya no necesitan esforzarse tanto para recordar el abigarrado sistema de ideogramas japoneses.

Uno de ellos es Akihiro Matsumura, de 23 años. Sin la obligación de retener en la memoria tantos ideogramas, ha olvidado kanji que aprendió en su etapa escolar.

Esta situación –según el Japan Times– tiene una doble lectura: mientras algunos se alarman ante lo que consideran un retroceso cultural e histórico, para otros, al no tener que concentrarse tanto en recordar kanji, los jóvenes pueden destinar su energía a aprender otras cosas, como idiomas extranjeros.

Además, gracias a las redes sociales se escribe más, lo que a fuerza de costumbre repercute en una mejora de la redacción, destaca Naoko Matsumoto, profesora de la Universidad de Sofía. Incluso, sostiene que los jóvenes de hoy escriben mejor que los de su generación. Al tener que expresarse en un reducido número de caracteres, aprenden a escribir de manera sencilla y accesible. Lo cual es una virtud.

Dispositivos como el smartphone acostumbran a la gente a leer más, resalta Matsumura. Por ejemplo, en su caso, antes cuando viajaba en tren solía escuchar música, ahora lee noticias u otras cosas.

Otros jóvenes, como Yusuke Kinouchi, de 24 años, opinan que los niños deben seguir aprendiendo kanji como manda la tradición.

Kinouchi resalta la capacidad de ahorro del kanji, pues un solo carácter puede reemplazar sonidos que en otras lenguas necesitarían varias letras para ser expresados. Esa economía es muy útil, por ejemplo, en Twitter.

Su defensa del kanji no es solo utilitaria, sino también estética.”Los kanji son hermosos”, concluye.

El temor al futuro del kanji en la era digital es similar al que muchos tienen por la omnipresencia del buscador Google, que hace innecesario que uno memorice información, debilitando la actividad mental. Sin embargo, gracias a internet la gente, en especial los jóvenes, leen y escriben más. Uno elige si prefiere ver el vaso medio lleno o medio vacío.



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