Panasonic espera una pérdida récord de 780 mil millones de yenes para el año fiscal 2011

Multinacional japonesa recorta su plantilla para reducir costes

Panasonic pronosticó una pérdida récord de 780.000 millones de yenes (casi 7.800 millones de euros) para este año fiscal, que termina el 31 de marzo, tras registrar unos números rojos de 333.800 millones de yenes (3.337 millones de euros) entre abril y diciembre de 2011.

La multinacional nipona achacó estos resultados al impacto de las inundaciones en Tailandia el pasado octubre, la fortaleza del yen, y la caída de sus ventas, especialmente en la división de productos digitales.

Las pérdidas previstas casi duplican a las calculadas el pasado octubre, cuando Panasonic estimó que cerraría el ejercicio con unos números rojos de 420.000 millones de yenes (4.200 millones de euros) por los costes de la reestructuración de su negocio de televisores y semiconductores.

De cumplirse lo estimado, serían las segundas mayores pérdidas sufridas por una compañía japonesa en un ejercicio tras las registradas por el conglomerado Hitachi en el año fiscal 2008 a raíz de la crisis financiera global.

El grupo, con sede en Osaka, prevé además que su beneficio operativo sea de 30.000 millones de yenes (300 millones de euros), frente a los 130.000 millones de yenes (1.300 millones de euros) que esperaba en octubre.

En los nueve primeros meses del año fiscal, Panasonic, cuarto fabricante mundial de televisores, tuvo un beneficio operativo de 39.500 millones de yenes (395 millones de euros), muy por debajo de los 264.300 millones de yenes (2.643 millones de euros) del mismo periodo de 2010.

Las ventas cayeron un 10 por ciento, hasta 5,96 billones de yenes (59.595 millones de euros), afectadas por el impacto del terremoto de marzo en Japón y las inundaciones en Tailandia, según Panasonic.

Solo en el último trimestre de 2011 Panasonic tuvo una pérdida de 197.600 millones de yenes (1.976 millones de euros), frente al beneficio de 40.000 (casi 400 millones de yenes) que obtuvo en el mismo periodo de 2010.

Además de las dificultades globales en el sector y la fortaleza del yen, la multinacional nipona tuvo que afrontar en 2011 los costes de reestructuración de varias divisiones, incluida la de pantallas planas, para mejorar su situación financiera.

En abril del año pasado la multinacional anunció un plan de recorte de unos 17.000 empleos en el mundo en dos años, después de de haber reducido desde marzo de 2010 otros 17.650 puestos de trabajo, con lo que se prevé que su plantilla quede en unas 350.000 personas para marzo de 2013. (EFE)


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