Clínica japonesa indemniza a brasileña por una mala operación de aumento de senos

Brasileña A. T.

Mujer, que tuvo que retirarse las prótesis, recibió 350.000 yenes

Brasileña A. T.

Lo barato sale caro. Infortunadamente la brasileña A. T. lo experimentó en carne propia.

El 6 de marzo de 2007, en Shizuoka, A. T. se sometió a una cirugía de implante de silicona en los senos. La operación le costó 230.000 yenes.

Dos años después, su cuerpo rechazó las prótesis. Con el apoyo de la prensa japonesa y la intervención de la NPO Brasil Fureai, la clínica donde se operó aceptó indemnizarla por un monto de 350 mil yenes.

DOLORES, FIEBRES Y MORETONES

La brasileña retornó a la clínica tres días después de aumentarse los senos para un chequeo de rutina. Sus pechos estaban hinchados, pero era normal debido a la cirugía. Seis meses después, comenzó a sentir dolores y detectó algunos nódulos. Un médico le dijo que eso se debía a su adelgazamiento y que en cuanto empezara a ganar peso, los nódulos desaparecerían.

En octubre de ese año, A. T. comenzó a tener fiebres. En la clínica le encontraron bacterias y le recetaron antibióticos.

Sin embargo, sus tribulaciones estaban lejos de aminorar. Cuando se entrenaba intensamente –ella es personal trainer– comenzaba a sentir dolores, sobre todo en el seno izquierdo. Decidió entonces aligerar sus entrenamientos.

En enero de 2009 descubrió moretones en sus senos. Su organismo estaba rechazando las prótesis. A. T. acudió a otro médico (de otro establecimiento de salud), que le confirmó que la clínica había cometido negligencia al momento de colocarle las prótesis.

Cada vez que la brasileña acudía a la clínica, la atendía un médico distinto. Luego supo que los médicos eran practicantes y rotaban constantemente. Nunca volvió a ver al que la operó.

En marzo de 2010, la brasileña se retiró las prótesis. Fue un duro golpe para ella. “Mi estado psicológico se debilitó mucho, no podía verme en el espejo”, afirma.

Tras el retiro de las prótesis, A. T. buscó apoyo en la NPO Brasil Fureai. Luego exigió a la clínica una indemnización de un millón de yenes.

“Con el dinero de la indemnización yo quería ir a Brasil para hacer una nueva prótesis, pero ese dinero es insuficiente. Aconsejo a todas las brasileñas que no vayan detrás de lo barato y se informen mejor antes de someterse a una cirugía. Los buenos médicos llegan a cobrar hasta 900.000 yenes por la misma cirugía. A la mujer que quiere mejorar su apariencia, le recomiendo tener cuidado, pues puede poner su vida en riesgo y hasta quedar deforme”, remarca.

NO FUE LA ÚNICA VÍCTIMA

Tras la denuncia de A. T., Carlos Zaha, presidente de la NPO Brasil Fureai, encontró a otras cinco brasileñas que habían tenido problemas con la misma clínica. A una le dolían los pechos, otra no podía trabajar y otra quedó deforme.

Cuando Zaha fue a la clínica, se sorprendió al ver a médicos tan jóvenes, que en realidad eran practicantes o estudiantes. Eso explicaba que sus servicios fueran tan baratos.

Por eso, recomienda a las mujeres que deseen aumentarse el busto: “Junten buen dinero y busquen profesionales competentes”.



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