Mujeres en Japón protestan contra vergonzosos fallos que declaran inocentes a violadores

Mujeres protestan en Tokio (foto @minorikitahara)


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Los tribunales reconocieron que hubo violaciones. Sin embargo, declararon inocentes a los violadores. Cientos de mujeres protestaron en Tokio contra dos indignantes fallos de la justicia japonesa, uno de los cuales involucró como víctima a la hija del agresor.

“¡Eduquen a los jueces en derechos humanos y sexo!”, decía uno de los carteles que llevaban las mujeres. Una de las manifestantes, la escritora Minori Kitahara, declaró a Asahi Shimbun que estaba confundida y aterrorizada por los fallos.

Kitahara expresó su preocupación por el hecho de que ante las decisiones judiciales exculpatorias, las víctimas de agresiones sexuales ya no podrán alzar su voz.

Los fallos que empujaron a las mujeres a protestar se emitieron en marzo en las ciudades de Nagoya y Fukuoka.

En ambos casos, los violadores fueron declarados inocentes del cargo de “relaciones sexuales cuasi forzosas”.

Asahi explica que, segun la ley en Japón, los delincuentes sexuales no pueden ser condenados solo por perpetrar relaciones sexuales sin consentimiento.

Para ser condenados, los fiscales deben probar que la violencia o la intimidación excesivas de los agresores dificultaron “en extremo” que las víctimas opusieran resistencia.

Si un delincuente sexual viola a una persona que no se puede resistir porque perdió el conocimiento por consumo de drogas o alcohol, los fiscales aplican el cargo de relaciones sexuales cuasi forzosas. Y para que la condena proceda, deben probar que las víctimas estaban incapacitadas para resistir.

En los dos casos que nos ocupan, los tribunales concluyeron que las víctimas no estaban totalmente incapacitadas para resistir.

En el caso de Nagoya, un hombre fue acusado por violar dos veces a su hija de 19 años.

El tribunal reconoció que la hija no dio su consentimiento para tener relaciones sexuales con su padre y que era víctima de abusos sexuales desde que estudiaba en secundaria. El tribunal también reconoció que el hombre utilizó la violencia contra su hija poco antes de violarla.

Además, se refirió a las violaciones como “completamente inaceptables”. Sin embargo, declaró al hombre inocente porque la hija “no estaba en un estado en el cual resistirse a su padre fuera extremadamente difícil”.

El tribunal dijo que la relación padre-hija no era de extrema subordinación como para que ella aceptara ciegamente su autoridad.

Los fiscales, por su parte, alegaron que la hija era incapaz de oponer resistencia a su padre debido a un extenso historial de violencia y abusos sexuales por parte de él.

Como evidencia, presentaron la opinión escrita de un psiquiatra que examinó a la hija y concluyó que estaba en una condición psicológica tal que le impedía resistir las agresiones sexuales.

Los fiscales han apelado la decisión del tribunal, que fue muy criticada.

El profesor de derecho, Hisashi Sonoda, calificó la decisión como “irracional”, haciendo hincapié en que el tribunal admitió el delito, pero exculpó al delincuente porque no reconoció el poder psicológico que él ejercía sobre ella.

Por su parte, Jun Yamamoto, jefa de una organización de sobrevivientes de abuso sexual, afirma que el fallo muestra la total falta de comprensión del tribunal sobre la condición mental de las víctimas.

La activista enfatiza que el tribunal “no comprendió el impacto en una víctima que ha sido tratada como un objeto sexual por la persona que la cría. Muchas mujeres no se dan cuenta de que son víctimas de abuso sexual y, en cambio, tratan de adaptarse a las circunstancias”.

Yamamoto fue víctima de abusos sexuales por parte de su padre durante siete años (desde que ella tenía 13 años).

Con respecto al otro fallo, en Fukuoka, el tribunal admitió que el hombre violó a una mujer inconsciente después de que la obligó a consumir una gran cantidad de alcohol.

Sin embargo, lo exculpó porque consideró que hubo circunstancias que pudieron haber llevado al sujeto a creer que la mujer había dado su consentimiento.

Aunque estaba demasiado ebria para oponer resistencia, según el tribunal, la mujer podía pronunciar palabras y no rechazó claramente al hombre.

Como en el caso anterior, los fiscales apelaron. (International Press)


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