El acoso sexual en Japón que no se denuncia por miedo a no ser contratada o perder el empleo

El caso del exviceministro Junichi Fukuda puso bajo los reflectores el acoso sexual en Japón (Fuji TV)

 


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Las mujeres no solo pueden sufrir acoso sexual en el trabajo, sino también cuando lo buscan. Mainichi Shimbun revela que hay poco conocimiento público sobre las jóvenes universitarias que buscan empleo y son víctimas de abusos.

Una joven en la veintena relata a Mainichi que hace varios años, el representante de una empresa de publicidad donde ella estaba solicitando empleo la llevó a la habitación de un hotel elegante con la excusa de preparar una entrevista de trabajo. El sujeto la abrazó y la chica huyó de la habitación llorando. Antes habían estado bebiendo en el bar del hotel.

Era la segunda vez que lo veía. Lo había conocido en un evento de reclutamiento. Ella pensó en quejarse ante la compañía, pero desistió porque no tenía cómo probar su acusación. Además, como estaba solicitando empleo en varias empresas de la industria publicitaria, tuvo miedo de que dudaran en contratarla si se enteraban de que había interpuesto una queja.

La joven dice que las universidades deberían respaldar a las estudiantes para que estas reporten los casos de acoso.

Ser una practicante también puede colocar a una mujer en una situación de mayor vulnerabilidad. Una mujer, también en la veintena, cuenta que hace algunos años aceptó una invitación para beber de un hombre que trabajaba en la empresa donde ella era pasante.

El hombre la besó contra su voluntad. “No sabía cuándo debía decir ‘no’ porque pensaba que mis posibilidades de trabajo se verían afectadas si no le gustaba al hombre”.

No hay cifras sobre estos casos. Un funcionario de colocación laboral en una universidad privada en Tokio dice que hay una o dos quejas cada año. “No conocemos la situación real”, admite.

La consultora Akemi Ueda dice que ahora hay más oportunidades para el contacto personal entre las empresas y las estudiantes debido a la diversificación de las actividades de reclutamiento. Ante jóvenes que desean un trabajo, los empleadores tienen la sartén por el mango, remarca. “Las empresas deben educar a sus empleados y establecer normas para las reuniones con las estudiantes que solicitan trabajo”. (International Press)


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