Mala gestión en Mitsubishi fue un detonante del falseo de datos de consumo


 


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Cúpula directiva tenía poco interés en el desarrollo de nuevos modelos

Mitsubishi

La mala gestión directiva en Mitsubishi Motors fue, además de la sobrecarga de trabajo en su área de desarrollo, uno de los detonantes del falseo de datos de consumo que salpicó al fabricante, apunta un informe publicado por la compañía.

La cúpula directiva tenía poco interés en el desarrollo de nuevos modelos y en el departamento encargado de esta tarea, concluye la investigación encargada por Mitsubishi a un panel de abogados.

Según la investigación, la dirección demandó la obtención de una mayor eficiencia de combustible, pero derivó el trabajo a la división de desarrollo sin pararse a establecer unos objetivos reales ni valorar la capacidad del departamento en cuestión.

El personal de la unidad de desarrollo del fabricante nipón es entre un 20 y un 40 por ciento inferior al de otras empresas del sector del motor (4.380 personas para el desarrollo de 16 modelos) y asumen mucha responsabilidad, destacó el texto.

Además, el sistema de auditoría no funcionaba, por lo que el área de desarrollo tuvo que encargarse al mismo tiempo de las pruebas.

A pesar de ser conscientes de las metas poco realistas -ya en 2011 varios empleados alertaron sobre el falseo de datos en la división de desarrollo en una encuesta interna-, los trabajadores no podían decir que eran “imposibles” y se limitaron a cumplir lo que se les decía, recalcó la investigación.

Mitsubishi admitió el pasado 20 de abril que sus empleados modificaron la presión del aire de los neumáticos durante las pruebas para evaluar el consumo de combustible de cuatro de sus minivehículos (aquellos con motores de menos de 660 centímetros cúbicos), de los que se han vendido unas 625.000 unidades en Japón.

Esto hizo que los modelos se comercializaran bajo una falsa garantía que aseguraba que eran entre un 5 y un 15 por ciento más eficientes de lo que en realidad son.

En el curso de sus investigaciones para determinar el alcance del escándalo, el fabricante nipón reconoció que, además, había usado métodos de homologación no aceptados en Japón desde 1991.

El falseo ha pasado factura a Mitsubishi, que el pasado miércoles anunció que incurrió en unas pérdidas netas de 129.724 millones de yenes (1.139 millones de euros/1.276 millones de dólares) entre abril y junio, primer trimestre del año fiscal nipón. (EFE)

 


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