Casamentera en Japón: “Cualquier persona puede encontrar una buena pareja”

Organiza eventos para padres preocupados por la soltería de sus hijos




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Pareja
En 1970, apenas el 1,7 % de hombres y el 3,33 % de mujeres llegaban a los 50 años sin estar casados. En 2010, los porcentajes habían subido a 20,13 % y 10,61 % respectivamente.

Además, los japoneses se casan hoy en promedio entre cuatro y cinco años más tarde que en 1975.

Eso no significa, sin embargo, que los japoneses no quieran casarse. El problema es que no encuentran con quién.

Un sondeo realizado entre fines del año pasado y principios de este reveló que el 77,7 % de los japoneses de entre 20 y 39 años quiere casarse. Sin embargo, el 54,3 % dijo que no estaba casado porque no había encontrado “una pareja adecuada”.

Justamente para ayudar a este tipo de personas existen casamenteras como Michiko Saito (71), quien a través de una agencia matrimonial en Sapporo empareja a personas solteras, revela Yomiuri Shimbun.

“No parece haber nadie adecuado para mi hijo”. Saito escuchó dos veces esta frase de padres preocupados por la soltería de sus hijos.

En un caso el hijo era hombre y en el otro mujer. ¿Y si intento emparejarlos?, se preguntó la mujer, que decidió organizar una reunión entre ambos en Osaka (a medio camino entre Tokio y Fukuoka, donde residían). ¿Resultados? Tres meses después se casaron.

“Cualquier persona puede encontrar una buena pareja”, asegura.

Saito organiza eventos a los que acuden padres con fotos y currículum de sus hijos solteros. Desde el año 2000, 23.000 personas han acudido a estas actividades.

Su agencia marcha viento en popa. Se financia con las cuotas que aportan los interesados, que van desde 270.000 hasta 324.000 yenes (2.200 a 2.600 dólares) si la operación culmina en matrimonio.

La agencia fue creada por Saito en 1998 cuando tenía 54 años. Una dura experiencia vivida tres años antes la impulsó a fundarla: enferma de cáncer, compartía habitación con una mujer cuarentona que murió sola. Era soltera y estaba distanciada de sus padres.

“Fue terriblemente triste que ella no tuviera a nadie en su lecho de muerte”, recuerda.

La anciana se casó a los 28 años través de un matrimonio arreglado. Tras casarse, renunció a su trabajo en un banco para criar a sus tres hijos.

Una vez que ellos se independizaron, comenzó su negocio con una inversión inicial de alrededor de 500.000 yenes (4.100 dólares) que cubrió con sus ahorros.

La mujer abrió una oficina en un edificio cerca de la estación de Sapporo. Al darse cuenta de que muchos padres de hijos solteros recurrían a ella decidió organizar reuniones especiales para padres que han sido un éxito.

Aunque actualmente hay otras agencias que llevan a cabo reuniones de este tipo, Saito dice con orgullo que su empresa fue la primera en hacerlo.

La mujer tiene una certificación como consejera en matrimonio y crianza de hijos, y aprendió los fundamentos para establecer un negocio en seminarios organizados por una entidad financiera.

Su agencia marcha viento en popa. Se financia con las cuotas que aportan los interesados, que van desde 270.000 hasta 324.000 yenes (2.200 a 2.600 dólares) si la operación culmina en matrimonio. Los padres pagan entre 7.000 y 15.000 yenes (57,5 y 123 dólares) para asistir a las reuniones.

Gracias a la agencia de Saito, han nacido alrededor de 300 matrimonios. “Quiero seguir haciendo todo lo que pueda para ayudar a las personas que quieren casarse”, dice. (International Press)

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2 Comentarios

  1. hola me gustaria conocer a una mujer sincera fiel y positiva el resto ya sebe con el tiempo gracias por vuestro tiempo espero una contestacion gracias de nuevo

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