Tenohashi, el grupo que ayuda a los pobres que no celebraron el inicio de la era Reiwa

La organización lleva alimentos a las personas pobres (tenohasi.org)


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Se ha comentado mucho sobre el ánimo festivo con el que Japón celebró el inicio de la nueva era el 1 de mayo, con parejas casándose o multitudes reunidas en Shibuya.

No todos en Japón, sin embargo, festejaron el inicio de la era Reiwa. No lo hicieron, por ejemplo, los 18 hombres que el 1 de mayo -desafiando la lluvia- hicieron fila en un parque frente a la estación de Ikebukuro, Tokio, para recibir onigiri o pan. Gente pobre.

Una de esas personas era un hombre de 68 años que antes se ganaba la vida haciendo trabajos de pintura y jardinería. Hace unos tres años el trabajo se desvaneció. Ahora depende de la caridad ajena.

Cuando un reportero de Mainichi Shimbun le preguntó por el inicio de la nueva era dijo : “¿Reiwa? Todo parece un poco exagerado”.

Otro hombre, también en la cola, añadió: “No tenemos ninguna conexión con eso”.

Detrás de la ayuda a estas personas está un grupo llamado Tenohasi, que lleva 20 años llevando alimentos a personas de escasos recursos.

Volviendo al 1 de mayo, una vez atendidas las personas en el parque, los miembros de Tenohashi comenzaron a rondar por la zona con comida para llevar a quienes pudieran necesitarla. Había gente que se escondía, detrás de columnas u otros espacios, probablemente por vergüenza.

La integrantes de Tenohashi se aproximaban a ellos, les preguntaban “¿cómo está?” y les entregaban comida y un papel con los datos del grupo. “Póngase en contacto con nosotros en cualquier momento si necesita algo”, les decían.

No solo ayudan a pobres. Un adolescente de 17 años, estudiante de koko y residente en la prefectura de Shizuoka, viajó hasta Tokio para huir de un padre abusivo, que le pegaba a diario e incluso lo estranguló. Sin tener a dónde ir, supo de Tenohashi a través de internet y buscó auxilio.

Tenohashi le encontró alojamiento, así que, por suerte, el estudiante no tuvo que pasar la noche a la intemperie, bajo la lluvia. “Ha sido duro para ti, ¿no?”, le preguntó un miembro de la organización. El adolescente se cubrió la cara con las manos y rompió a llorar. (International Press)


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