¿Por qué trajo a sus hijos a Japón?

Psicóloga Nélida Tanaka

Lo importante es no tratar de justificarnos, sino más bien escucharlos, reconocer la pena y nostalgia que vivieron, “actualizarnos” con sus penas y alegrías.


Por Nélida Tanaka (*)

Pido a cada padre y madre que haya traído a sus hijos después de un periodo de separación, reflexione seriamente sobre esta pregunta. Tal vez me responda que es algo sobreentendido, que son sus hijos y tiene la responsabilidad y el derecho de estar con ellos, punto. Ciertamente, claro que sí, pero por otro lado, querría que pensemos sobre aspectos comunes en las familias que residen en un tercer país.

Preguntémonos, ¿nos conformamos con que nuestros hijos sigan nuestros mismos pasos en el trabajo o es que queremos algo más para ellos? Los hijos reciben educación en una lengua totalmente diferente a la materna, el tener que aprender partiendo de lo desconocido dificulta la comprensión y asimilación.

Lamentablemente muchas veces no podemos ayudarles porque nosotros mismos no sabemos. Para que ellos puedan avanzar a estudios superiores, los padres necesitamos concientizarnos de esta desventaja, se necesita mucho más esfuerzo y atención que estando uno en su país.

El sistema educativo es diferente, aquí se sube de grado automáticamente por la edad, a menos de que haya tenido muchas ausencias, no hay el sistema de aplazamiento que demuestra su nivel de aprendizaje real. Es recién para los exámenes de ingreso a la secundaria superior que uno realmente se entera de su nivel. ¿Estamos dispuestos a proveerles de continuo soporte moral y económico?

El dinero bien utilizado, es el que se usa cuando y donde es necesario. Te podrán usurpar tus bienes materiales pero la educación, los valores morales que nos son transmitidos, eso nadie los puede arrebatar.

Otro aspecto del que tenemos que tomar conciencia es la separación que hubo entre padres e hijos, que origina una brecha mucho más grande de la que imaginamos. Necesitamos poner especial atención y empeño para poder sobrepasar esta pared que algunas veces pasa desapercibida. Los hijos requieren mucha atención nuestra, y más por la brecha que hubo.

Lo importante es no tratar de justificarnos, sino más bien escucharlos, reconocer la pena y nostalgia que vivieron, “actualizarnos” con sus penas y alegrías.

Otro punto sumamente importante es tener en cuenta qué es lo que ellos desean con respecto a dónde vivir, en especial si ya tienen su mundo propio.

Cuando escucho palabras de niños heridos y sedientos del cariño de los padres me pregunto, ¿es que les estamos prestando la suficiente atención?

* Psicóloga clínica, contacte con ella llamando al 090-2245-4021 o por correo electrónico: consultas@hotmail.co.jp


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