La princesa Masako ha encontrado en su hija un gran apoyo para recuperarse


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La princesa Masako sufre un trastorno de adaptación inducido por el estrés desde 2003 que le impide asistir a eventos públicos.

Sin embargo, el año pasado participó en muchas actividades, señal de que está mejorando.

Por ejemplo, en enero asistió a las Conferencias de Año Nuevo Imperial, un evento en el que los emperadores de Japón escuchan ponencias de expertos académicos.

En mayo, estuvo presente en una reunión anual de la Sociedad de la Cruz Roja Japonesa.

En noviembre, departió con muchos invitados durante la fiesta en los jardines imperiales, en la que recorrió la ruta completa por primera vez en 15 años.

Citando fuentes cercanas a la familia, Asahi Shimbun revela que el crecimiento y maduración de su hija Aiko, una joven de 17 años, ha sido clave para su recuperación.

Naruhito también es una importante fuente de apoyo para la princesa. Las conversaciones en la familia, según las fuentes, más parecen diálogos entre adultos que entre unos padres y su hija.

Asahi destaca que durante una conferencia de prensa realizada en el verano, Aiko se mostró preparada y confiada al responder a las preguntas de los medios, “una señal de cómo se ha convertido en una adulta madura en la que su familia puede confiar”.

Por otro lado, para Masako, según lo revelado por ella misma, los comentarios alentadores que recibió del público durante sus presentaciones públicas en 2018 fueron un gran apoyo.

El equipo de médicos que la tratan subrayó que el hecho de cumplir un objetivo para ir después tras otro le ha permitido recuperar la confianza en sí misma.

Masako será emperatriz el 1 de mayo cuando su esposo Naruhito ascienda al trono. (International Press)


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