El mindfulness ayuda a la rehabilitación de presos en Japón

Meditación (foto Dingzeyu Li)

 



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El mindfulness funciona. Al menos en una prisión en la ciudad de Maebashi, prefectura de Gunma, donde se ha introducido para ayudar a los presos a controlar sus emociones, revela Mainichi Shimbun.

“Me he vuelto menos irritable”, dice un recluso.

“He podido ver mis sentimientos objetivamente y controlar mis emociones”, dice un hombre en la veintena que cumple una condena por robo y le dedica diez minutos diarios al mindfulness.

Los guardias son testigos de los cambios positivos. Reclusos emocionalmente volátiles estallan mucho menos que antes, aseguran.

El profesor universitario Koichi Hamai, experto en rehabilitación de delincuentes, también tiene una opinión positiva. “El mindfulness ayuda a mejorar las vidas de los reclusos. Como un procedimiento mediante el cual las prisiones se transforman en lugares para apoyar el camino de los reclusos hacia la rehabilitación social, el método tiene cierto valor”, dice.

Una sesión de mindfulness entre rejas:

“Reemplaza las emociones que se te vienen a la cabeza con palabras y mira las cosas desde una perspectiva más amplia. Trata de estar en el ahora”, dice un instructor a ocho reclusos sentados en colchonetas. 15 minutos después, a una señal del instructor, los presos abren los ojos. “Concentrarse en la respiración me ha hecho sentir mucho más tranquilo”, dice uno.

Los funcionarios de la prisión esperan que el método de meditación estadounidense (al que se le atribuye eficacia para reducir la agresividad y fortalecer la autoestima) contribuya a evitar que los delincuentes reincidan.

La prisión de Maebashi es la primera de adultos donde se aplica, pero ya se ha implantado en nueve centros de detención juvenil femeninos en Japón. La primera vez fue en Fukuoka en el año fiscal 2011.

En la prisión de Maebashi se introdujo en el año fiscal 2017 con 15 reclusos de 20 a 69 años. (International Press)

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