Desánimo empresarial oscurece el futuro del «Abenomics»

Foto: Gobierno de Japón

 

El ciclo de rentabilidad de las empresas podría estar terminando

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Foto: Gobierno de Japón

Andrés Sánchez Braun / EFE
El desánimo de las empresas niponas ante el fortalecido yen, el frenazo de China o el último giro monetario del Banco de Japón (BoJ) quedó reflejado en unos datos trimestrales que sembraron nuevas dudas sobre el «Abenomics» y tumbaron a la Bolsa de Tokio.

La publicación a primera hora del informe Tankan, que sirve de termómetro para las perspectivas del sector privado a lo largo de los tres últimos meses, deparó una desagradable sorpresa a inversores y economistas, que esperaban horizontes algo más halagüeños.

El dato, que refleja la diferencia entre el número de compañías que estiman que las condiciones de negocio son positivas y el de las que consideran que son negativas, fue de 6 puntos (la mitad que en diciembre) para el sector manufacturero y de 22 (tres menos que hace tres meses) para el no manufacturero.

Más reveladores resultaron las cifras del informe sobre perspectivas de demanda foránea, que apuntaron hacia un exceso de inventarios en el futuro próximo y mostraron su peor nivel desde marzo de 2013.

Es decir, la demanda de productos japoneses en el extranjero -minada por la ralentización en China y los emergentes- muestra ahora menor volumen que cuando el BoJ activó hace tres años su gigantesco programa de estímulo, punta de lanza del «Abenomics», el programa de reforma económica del primer ministro, Shinzo Abe.

Por otra parte, el fortalecimiento del yen ante las principales divisas, alentado en parte por las políticas monetarias del Banco Central Europeo (BCE) o las turbulencias que ha generado el colapso de los precios de las materias primas, ha empezado a atemorizar a los grandes exportadores japoneses.

El Tankan reflejó que éstos prevén ya un descenso medio del 3,5 por ciento en sus beneficios brutos para el ejercicio fiscal que concluyó el jueves, lo que supone la primera perspectiva negativa en este terreno en cuatro años.

A esto se unen los pronósticos que sitúan este año la cotización máxima del dólar -que desde agosto se ha abaratado un 10 por ciento con respecto a la divisa nipona- por debajo de los 118 yenes, lo que podría emborronar aún más las hojas de resultados de las grandes corporaciones del archipiélago.

Todo esto hace temer que el ciclo de rentabilidad empresarial, que ha propulsado a los mercados nipones de renta variable y sostenido al «Abenomics» desde 2013, pueda empezar a encarar el principio del fin.

La Bolsa de Tokio tembló el viernes al ver los nubarrones y el selectivo Nikkei se dejó un 3,55 por ciento, cerrando en su mínimo nivel en un mes.

El ministro nipón de Finanzas, Taro Aso, insistió en mantener una visión optimista y habló de la persistencia de las «buenas perspectivas» empresariales pese a que la existencia de una «cierta cautela» ante la coyuntura actual.

No parece indicar lo mismo el Tankan, que mostró una reducción (del 0,9 por ciento de media) de la inversión que espera hacer el sector privado en plantas o equipos a lo largo del recién estrenado ejercicio.

En ese sentido, las empresas no parecen confiar en los efectos de las tasas interbancarias negativas que el BoJ activó por primera vez en su historia el pasado febrero con intención de potenciar el crédito.

En todo caso, sin inversión de capital y a falta de subidas salariales que incentiven el consumo, el panorama se le complica al «Abenomics».

Por ello, dicen los analistas, no sería raro que el parqué nipón empiece a reclamar medidas adicionales y más contundentes en el terreno monetario y un posible adelanto del paquete de estímulo fiscal anunciado por el Gobierno para el próximo otoño.

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