Asahi Shimbun: gobierno japonés discrimina a Okinawa

Base de Futenma

La construcción de una base de EEUU cuestiona la integridad de Japón como país democrático


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Base de Futenma
Base de Futenma

“¿Cuánto tiempo el gobierno central tiene la intención de continuar con la historia de trato discriminatorio en contra de Okinawa?”.

Con esta pregunta Asahi Shimbun inicia un editorial en el que critica al gobierno de Japón por reanudar las obras para construir una nueva base de Estados Unidos en Okinawa, desoyendo las protestas de la población local.

El gobierno del primer ministro Shinzo Abe está atropellando la voluntad y los derechos humanos de los okinawenses, afirma el diario.

“La situación plantea algunas preguntas serias sobre las normas morales de esta nación, que sigue obligando a Okinawa, solo una pequeña parte de ella, a soportar una excesiva carga injusta”.

Asahi insta al gobierno a detener de inmediato las obras de construcción en Henoko (distrito donde se levantará la instalación militar) y se remonta a la II Guerra Mundial para recordar cuánto sufrió la isla, que fue escenario de una devastadora batalla que se cobró la vida de un cuarto de la población local. Okinawa fue sacrificada para la defensa de la isla principal de Japón.

Tras el fin del conflicto bélico, Okinawa fue gobernada con “mano dura” hasta 1972 por el Ejército de EEUU, que tomó a la fuerza terrenos de residentes locales para construir sus bases.

43 años después de que Okinawa recuperara su soberanía, pese a que solo representa el 0,6 % del territorio japonés, alberga el 73,8 % de las bases estadounidenses en Japón. La desproporción es mayúscula.

A 70 años del fin de la guerra, ningún otro lugar en el mundo aloja tantas bases militares extranjeras, subraya Asahi.

El gobernador de Okinawa, Takeshi Onaga, no niega la importancia de la alianza de seguridad de Japón-Estados Unidos, pero se opone a aceptar una nueva base militar estadounidense, una muesca más en la larga historia de la prefectura que debe soportar la fuerte presencia militar de Estados Unidos.

La voluntad de la gente en Okinawa ha quedado claramente expresada al elegir como alcalde de la ciudad de Nago (donde se ubica Henoko) y gobernador de la prefectura a autoridades que rechazan la nueva instalación militar, que sustituirá a la base de Futenma, sita en la ciudad de Ginowan.

Las medidas adoptadas por Abe para construir la nueva base revelan que no tiene interés en escuchar a los habitantes de Okinawa.

A juicio de Asahi, el gobierno de Abe tiene una “actitud de confrontación” y busca imponerse sin intentar llegar a un entendimiento con el gobierno de Okinawa.

La controversia por la nueva base pone en tela de juicio la integridad de Japón, según el diario japonés, que hace hincapié en que la voluntad del pueblo okinawense ha sido ignorada continuamente. “Como país democrático, Japón no debe pasar por alto esta realidad”, dice.

“¿Es Japón realmente una nación que respeta los derechos humanos? ¿Es una nación donde la gente puede influir en el futuro de su comunidad?”. (International Press)


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