Japonesa quiere casarse con un extranjero, pero tiene dudas

Le preocupa su situación legal y en qué país vivirán tras el matrimonio


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Una joven japonesa ha recibido una propuesta de matrimonio. Está feliz, obviamente, pero también preocupada: su novio es oriundo de otro país asiático y está en Japón como parte de un programa de entrenamiento.

Ella está dispuesta a instalarse en el país de su pareja, pero él cree que no podría vivir allí. La mejor opción, entonces, es hacer su vida en Japón. Sin embargo, el hombre tiene que retornar a su tierra cuando culmine su periodo de capacitación. La chica no sabe qué hacer y le escribe a la sección de ayuda de Yomiuri Shimbun en busca de orientación.

La joven, identificada como E y residente en Saitama, revela que conoció a su prometido en la empresa donde su mamá trabaja y que ella los presentó.

“Lleva en Japón dos años, habla japonés muy bien y es honesto”, dice.”Empezamos a salir porque me gusta su personalidad”, detalla.

Hace poco él le propuso matrimonio y ella aceptó. A sus padres también les agrada el chico. La japonesa solo conoce a la familia de él por video, pero tiene la impresión de que son amables.

Hasta ahí, todo perfecto. No obstante, ¿qué va ocurrir cuando acabe el programa de entrenamiento del novio y tenga que volver a su país?

E nunca ha estado en el extranjero y aunque no quiere separarse de él no puede imaginarse cómo sería vivir en su país. Además, el hombre piensa que ella no se adaptaría.

“Si nos casamos, ¿puede él vivir en Japón?”, pregunta E.

El catedrático Masahiro Yamada, vía Yomiuri, le responde. Primero, los parabienes: “Tienes la oportunidad de casarte con una persona que amas. ¡Felicitaciones!”.

Sin embargo, luego le advierte de que el camino para que su futuro esposo pueda residir en Japón no es sencillo.

Si bien un extranjero casado con una japonesa puede solicitar la visa de residencia, no es seguro que se la den pues los controles son rigurosos para evitar los matrimonios fraudulentos.

Las autoridades verifican si el matrimonio es real, no una pantalla, y si la pareja puede mantenerse económicamente. Yamada recalca que en este aspecto dos cosas juegan en contra de ellos: E no trabaja (se dedica a cuidar a sus abuelos) y su novio es un técnico que forma parte de un programa de capacitación.

Por ello, le aconseja a la chica que hable con él sobre cómo harían para ganarse la vida una vez que el programa finalice. Probablemente, ella tendrá que buscar un trabajo.

Asimismo, le recomienda que se acerque a la Oficina de Inmigración de su zona e indague sobre su situación.

“Mientras más duro luches para crear un matrimonio, más feliz te sentirás en él”, concluye el catedrático. ¿Tendrá la historia de E un final feliz?. (ipcdigital)


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