Empresas japonesas promueven el voluntariado de sus empleados jóvenes en el extranjero

Voluntario japonés en Malawi, África (foto JICA)

Experiencia en Sudamérica o África fortalece su carácter y les sirve en su trabajo


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Voluntario japonés en Malawi, África (foto JICA)

El voluntariado en países en desarrollo es una opción que atrae a cada vez más jóvenes japoneses, reveló el diario Nikkei.

Como voluntarios, ganan una experiencia de vida que posteriormente les sirve en su trabajo. Por ello, algunas empresas incentivan a sus empleados para que amplíen sus horizontes en el exterior.

Mariko Hayashi, de 31 años, empleada de la compañía THK, trabajó dos años como voluntaria en Perú. Su empresa le concedió permiso para que se sumara a un programa de voluntariado de la JICA (Agencia de Cooperación Internacional de Japón), que anualmente envía unos 1.000 voluntarios a todo el mundo (casi el 20 por ciento tiene la autorización de sus empleadores).

Hayashi se dedicó al cuidado de cerca de 40 niños pobres en un barrio en Lima. Los pequeños en su mayoría provenían de hogares rotos o violentos, Las cosas no fueron nada fáciles para la joven japonesa, que al llegar a la capital peruana no sabía español. Además, la delincuencia y la pobreza provocaron un fuerte impacto en ella.

Sin embargo, la dura experiencia por la que atravesó en Lima ha fortalecido su carácter. “Siento que puedo soportar cualquier dificultad cuando pienso en esos dos años que pasé en Lima”, dice.

A su retorno de Perú, fue transferida a la división de ventas de THK en el extranjero. Ahora desempeña un rol clave en el desarrollo de los negocios de la compañía en Sudamérica, en particular en Brasil.

Cultivando arroz en Gabón

Naoko Yoshida, de 29 años, empleada de Aoki To One, una compañía encargada del cuidado de ancianos, se encuentra en Gabón, África, donde enseña el cultivo de arroz.

Yoshida arribó a Gabón desprovista de información sobre el país y de conocimiento del idioma francés. Necesitó mucho apoyo para salir adelante. La impotencia que experimentó al principio le hizo tomar conciencia de cómo los ancianos que requieren de cuidados se deben sentir.

Shingo Aoki, presidente de la empresa donde ella labora, apoyó su decisión de trabajar como voluntaria, y considera que las dificultades que enfrenta curtirán su espíritu, lo que será de gran utilidad a su regreso a Japón. Aoki desea que más empleados jóvenes de su empresa sigan el camino de Yoshida.


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