Una bebé que pesaba apenas 356 gramos logró superar una intervención cardíaca sin precedentes por su reducido peso. El Hospital Infantil de la Prefectura de Shizuoka anunció ayer el éxito del tratamiento, realizado cuando la pequeña tenía apenas 19 días de vida.
La niña nació el año pasado, a las 25 semanas y tres días de gestación, con un peso de 357 gramos. Su nacimiento se produjo unas 15 semanas antes de completar las 40 semanas habituales y, debido a su extrema prematuridad, necesitó asistencia respiratoria.
La pequeña padecía una coartación de la aorta, una malformación congénita que provoca el estrechamiento de una parte de esta arteria principal. Para tratarla, los médicos optaron por colocar un stent, una pequeña estructura tubular de malla que permite ensanchar el vaso sanguíneo.
La intervención se realizó cuando la bebé pesaba 356 gramos. A través de un catéter introducido por la arteria carótida común del cuello, el equipo médico colocó el dispositivo en la zona más estrecha de la aorta, cuyo diámetro era de apenas 1,2 milímetros.
Según el hospital, se trata del caso de menor peso registrado para este tipo de tratamiento. Hasta ahora, el menor peso comunicado en una intervención similar había sido de 590 gramos, una diferencia que pone de relieve la excepcionalidad del procedimiento.
En bebés prematuros tan pequeños, los vasos sanguíneos son extremadamente frágiles y difíciles de suturar. Además, una cirugía a tórax abierto supone una carga que su organismo puede no soportar. Por ello, el equipo decidió ensanchar primero la arteria y esperar a que la niña creciera.
A los cinco meses de vida, cuando pesaba 2,3 kilogramos, la pequeña recibió un nuevo tratamiento para ampliar el stent. Fue dada de alta a los siete meses y continuó creciendo hasta alcanzar los 4,9 kilogramos a los once meses.
Entonces, los médicos realizaron una cirugía a tórax abierto para retirar el dispositivo y la parte estrecha de la aorta, y unir nuevamente los extremos del vaso sanguíneo. De este modo, la niña podrá seguir creciendo con su propia arteria, según las perspectivas médicas.
Akane Shibuya, subdirectora de la sección de Cardiología y responsable del tratamiento, destacó que comprobar que un bebé con un peso tan bajo puede salir adelante también puede ofrecer esperanza a las familias de otros niños que padecen enfermedades.
Los padres recordaron en una carta dirigida al equipo médico la angustia que sintieron antes de la primera intervención. Según relataron, los especialistas les habían advertido que el reducido tamaño de su hija hacía que las probabilidades de éxito no fueran elevadas.
Tras el tratamiento con el stent, los médicos les comunicaron que el procedimiento había concluido de la mejor manera posible. La familia expresó su alivio y manifestó su deseo de que la experiencia de su hija ayude a otros niños en circunstancias similares, a sus familias y al avance de la medicina. (International Press)
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