Las cinco grandes hogueras de Kioto, conocidas como Gozan Okuribi, iluminaron la noche del 16 de agosto para despedir a los espíritus de los antepasados que habían regresado durante el Obon. La ceremonia volvió a envolver la ciudad en solemnidad.
A las 20:00, la figura de un gran «Dai» comenzó a resplandecer sobre el monte Nyoi-ga-take, en el distrito de Sakyō. Los espectadores reunidos para contemplar el fuego juntaron las manos mientras la silueta aparecía sobre la montaña.
El Okuribi es una ceremonia religiosa que tiene como finalidad despedir a los espíritus de los antepasados y acompañarlos simbólicamente en su regreso al otro mundo. Así concluye su visita durante el período del Obon.
La Asociación de las Cinco Hogueras de Kioto explica que se trata de una tradición religiosa transmitida por las comunidades locales, en la que se entrelazan las creencias sobre los antepasados y el budismo. Sus orígenes, sin embargo, no están completamente documentados.
Los integrantes de las organizaciones que conservan la tradición guardaron un minuto de silencio por las víctimas del terremoto de Kumamoto ocurrido en julio y de las lluvias torrenciales registradas en Chiba el 13 de agosto.
Después comenzó el encendido de las cinco hogueras: «Dai» (大), «Myōhō» (妙法), «Funagata» (船形), «Hidari Daimonji» (左大文字) y «Toriigata» (鳥居形), que fueron apareciendo sucesivamente de este a oeste.
La Asociación de las Cinco Hogueras señala que existen diversas explicaciones tradicionales sobre el origen y significado de cada figura, pero que los registros históricos son escasos. Por ello, algunas interpretaciones se mantienen como tradiciones y no como hechos históricamente comprobados.
Entre ellas destaca la hoguera con forma de barco. Según una tradición transmitida por el templo Saihō-ji, su origen estaría relacionado con el monje budista Ennin y con la figura de una embarcación asociada a Amida Buda. Otra interpretación la vincula con las embarcaciones utilizadas para transportar las ofrendas destinadas a los espíritus durante el Obon.
Las cinco hogueras fueron encendidas una tras otra y sus figuras se fueron apagando aproximadamente una hora después. Con su desaparición gradual, Kioto puso fin a una de las ceremonias más representativas del Obon.
La tradición, reconocida como patrimonio cultural popular inmaterial de la ciudad de Kioto, continúa siendo sostenida por las comunidades locales que preparan cada año las hogueras y mantienen vivo este antiguo ritual. (International Press)
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