
La Universidad de Tohoku demostró que la estimulación eléctrica del «nervio vago» (meiso shinkei), vía que conecta el cerebro con los órganos internos, facilita la retención de la memoria y eleva la capacidad de aprendizaje. El hallazgo, comprobado mediante experimentos con ratones, indica que el estímulo impulsa el movimiento de los vasos sanguíneos cerebrales.
El estudio, liderado por el profesor Ko Matsui de la Universidad de Tohoku, se publicó en la revista académica internacional iScience.
El nervio vago se extiende desde el cerebro hacia el cuello, el tórax y el abdomen. Su función radica en transmitir al cerebro las señales generadas por los latidos cardíacos y la respiración, factores que influyen en la cognición y el comportamiento.
En la actualidad, la aplicación de estímulos eléctricos a los nervios se utiliza como tratamiento para la epilepsia refractaria. Sin embargo, hasta este estudio, se desconocían al detalle los cambios precisos que dicha estimulación producía en el interior del cerebro.
MÉTODO DE EXPERIMENTACIÓN
El equipo de investigación evaluó la capacidad de aprendizaje de los ratones mediante un experimento visual. Los científicos expusieron a los roedores a un patrón de rayas verticales con un movimiento lento de vaivén y midieron su actividad ocular. Los investigadores concluyeron que, cuando la amplitud del movimiento de los ojos aumentaba y lograban rastrear el desplazamiento del patrón, los ratones habían aprendido y consolidado la memoria.
Para la prueba, se colocaron electrodos especiales en los nervios del cuello de los animales. Al aplicar estimulación eléctrica después del entrenamiento, el equipo detectó una tendencia de mejora a largo plazo en el rendimiento del aprendizaje, en contraste con los ratones que no recibieron descargas.
Asimismo, al observar el volumen sanguíneo cerebral, confirmaron que el estímulo provoca la contracción y dilatación de los vasos sanguíneos.
Sobre los resultados, el profesor Matsui detalló: «Descubrimos que la estimulación del nervio vago libera las capacidades latentes». El equipo científico estima que, si se logra desarrollar un método aplicable a seres humanos, será posible extraer y potenciar las capacidades de aprendizaje inherentes del cerebro. (RI/AG/IP/)
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