El gobernante Partido Liberal Democrático (Jiminto) de Japón considera posible asegurar los 5 billones de yenes anuales necesarios para reducir el impuesto al consumo sobre alimentos y bebidas, sin recurrir a nueva deuda pública. La idea es reducir ese impuesto del 8 al 1 por ciento durante dos años.
El presidente de la Comisión de Investigación Tributaria del partido de gobierno, Itsunori Onodera, afirmó que los recursos podrían obtenerse mediante el aumento de la recaudación fiscal, ingresos no tributarios y una revisión de las medidas económicas.
Onodera señaló que, entre otras opciones, podrían revisarse las subvenciones destinadas a combatir el aumento de los precios y reducir determinados subsidios.
Aunque reconoció que se trata todavía de un cálculo general, enfatizó que los recursos serían suficientes sin depender de bonos especiales del Gobierno, utilizados para cubrir déficits presupuestarios.
PRESUPUESTO DE 2027
El Gobierno concretará el mecanismo de financiación durante el proceso de elaboración del presupuesto inicial para el año fiscal 2027, que se desarrollará hasta finales de este año.
Según fuentes de la coalición gobernante, la primera ministra Sanae Takaichi ha comunicado a personas de su entorno que los recursos necesarios para reducir el impuesto al consumo “ya están asegurados”.
La composición concreta de esos recursos se estaría compartiendo dentro del Gobierno, según las mismas fuentes.
Onodera dirige las negociaciones internas del Partido Liberal Democrático para diseñar el sistema de reducción del impuesto al consumo.
Entre las medidas que podrían revisarse figura el Fondo de Apoyo Prioritario para las Administraciones Locales, que permite a los gobiernos locales decidir cómo utilizar los fondos para afrontar el aumento de los precios.
ALIVIAR LA CARGA FISCAL
Onodera cuestionó la efectividad de los programas económicos implementados en los últimos años, que han movilizado varios billones de yenes mediante este tipo de fondos y otras medidas.
“¿Hasta qué punto se considera que estas medidas económicas han sido efectivas?”, planteó.
Frente a las subvenciones y ayudas existentes, defendió que reducir el impuesto sobre alimentos y bebidas podría tener un efecto más directo sobre los consumidores.
“Es más eficaz aliviar la sensación de carga fiscal cada vez que se hace una compra”, afirmó.
El debate se produce mientras el Gobierno prepara las medidas destinadas a aliviar el impacto del encarecimiento de los alimentos y otros productos básicos. (RI/AG/IP/)
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