Dormir lo suficiente y aun así sentirse agotado, con sueño constante y falta de motivación, es una situación que muchas personas atribuyen al estrés o al cansancio acumulado. Sin embargo, detrás de estos síntomas podría encontrarse una enfermedad de la tiroides conocida como enfermedad de Hashimoto.
El doctor Tomoaki Takei, director de la Clínica Tsubasa de Koza-Shibuya, en la ciudad de Yamato, prefectura de Kanagawa, explica que se trata de una tiroiditis crónica autoinmune que afecta principalmente a mujeres y que puede mejorar con un tratamiento adecuado.
La enfermedad de Hashimoto se produce cuando una alteración del sistema inmunitario provoca una inflamación crónica de la glándula tiroides. Puede aparecer a cualquier edad y el riesgo aumenta en personas con antecedentes familiares de trastornos similares.
Uno de los principales problemas es que sus síntomas suelen pasar desapercibidos. En las primeras etapas, muchas personas no presentan molestias evidentes, lo que dificulta identificar la enfermedad y retrasa en ocasiones la consulta médica y el inicio del tratamiento.
Cuando la función de la tiroides disminuye, pueden aparecer síntomas como somnolencia intensa, fatiga generalizada, sensibilidad al frío, aumento de peso, sequedad de la piel, hinchazón, estreñimiento o una sensación persistente de desánimo y tristeza.
Estas manifestaciones suelen confundirse con problemas cotidianos relacionados con el estrés, el exceso de trabajo o el envejecimiento. Por ello, los especialistas advierten que es importante prestar atención cuando el malestar se prolonga durante semanas o meses sin una causa clara.
En los casos leves, los médicos pueden optar por un seguimiento periódico mediante análisis y controles regulares. Cuando existe una disminución evidente de la función tiroidea, el tratamiento suele consistir en medicamentos que sustituyen las hormonas que el organismo ya no produce en cantidad suficiente.
Los especialistas también recomiendan mantener hábitos saludables, prestar atención a los cambios físicos y emocionales, descansar adecuadamente y seguir una alimentación equilibrada. Si los síntomas persisten, es aconsejable acudir a un centro médico para realizar pruebas, incluyendo análisis de sangre.
El doctor Takei subraya que síntomas similares también pueden estar relacionados con depresión, anemia o trastornos asociados a la menopausia. Por ello, insiste en que obtener un diagnóstico preciso es fundamental para recibir el tratamiento correcto y descartar posibles complicaciones.
Ante la presencia de cansancio prolongado, somnolencia persistente o cualquier otra alteración que afecte la calidad de vida, los especialistas recomiendan no recurrir a la autodiagnosis y consultar a un profesional de la salud para una evaluación adecuada. (International Press)
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