Uno de cada 5 japoneses de 70 años, que viven solos, no tiene ahorros

Un anciano japonés revisa su tarjeta de banco. No tiene más ingreso que su jubilación y sin ahorros.

Con la llegada de mayo y el verdor del inicio del verano tras la Semana Dorada, muchos ciudadanos en Japón han comenzado a reevaluar sus planes financieros para la vejez. Sin embargo, la realidad económica de la generación que ya percibe pensiones muestra una brecha alarmante: mientras algunos sectores disfrutan de una estabilidad sólida, una parte significativa de la población de más de 70 años enfrenta un panorama de vulnerabilidad absoluta.

Según los datos de la encuesta de 2025 sobre el comportamiento financiero de los hogares, realizada por la Organización para la Promoción de la Educación Financiera (J-FLEC), existe una diferencia abismal entre el ahorro promedio y la realidad cotidiana de la mayoría de los ancianos japoneses.


En el caso de las personas de 70 años o más que viven solas, el 20,4% carece por completo de activos financieros. Esto significa que, en la práctica, uno de cada cinco ancianos solteros no tiene un fondo de emergencia para cubrir gastos médicos o de cuidados a largo plazo.

El desglose de los activos financieros en hogares unipersonales de esta edad revela una estructura de desigualdad marcada:

– Sin activos financieros: 20,4%.
– Menos de 1 millón de yenes: 7,1%.
– Entre 1 y 5 millones de yenes: Aproximadamente el 19,5%.
– Más de 30 millones de yenes: 17,5%.


LA BRECHA DEL AHORRO

Una de las claves para entender la situación económica en Japón es la distinción entre el valor promedio (heikinchi) y la mediana (chuochi). Para los solteros de 70 años, el ahorro promedio se sitúa en 14,89 millones de yenes, una cifra que podría parecer reconfortante. No obstante, este número está inflado por una minoría con grandes capitales.

La mediana, que representa el valor real del «hogar intermedio», cae drásticamente hasta los 5 millones de yenes, lo que sugiere que la mitad de los ancianos solteros tiene ahorros iguales o inferiores a esa cantidad, una suma que difícilmente garantiza tranquilidad a largo plazo.


En los hogares de dos o más personas, la situación mejora ligeramente pero mantiene la brecha. El 10,9% de estas familias no tiene ahorros, y aunque el promedio sube a 24,16 millones de yenes, la mediana se queda en 11,78 millones de yenes.

HÁBITOS Y FUTURO FINANCIERO

La diferencia en el nivel de ahorro no siempre depende del nivel de ingresos, sino de la gestión de la economía doméstica. Los expertos señalan que las personas que logran ahorrar mantienen hábitos específicos, como el «ahorro preventivo» (apartar dinero antes de gastar), la revisión periódica de gastos fijos y la inversión a largo plazo para combatir la inflación.

Por el contrario, quienes llegan a la vejez sin fondos suelen compartir patrones como el intento de ahorrar solo «lo que sobra» al final del mes, el desconocimiento de sus gastos reales o la postergación de la planificación financiera bajo la premisa de que «ya se verá cómo solucionar».

En un contexto donde los costos de salud y cuidados siguen en aumento, las autoridades enfatizan que comprender el flujo de caja personal es el primer paso para garantizar una vejez digna y segura. (RI/AG/IP/)


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