
En una maniobra que ha capturado la atención del sector energético global, el petrolero Idemitsu Maru, perteneciente a Idemitsu Kosan, navegaba hoy por el Golfo de Omán con destino a Japón.
Tras cruzar el estratégico Estrecho de Ormuz bajo un clima de máxima alerta, el sistema de rastreo Marine Traffic actualizó su destino final: Nagoya. Esta travesía ha despertado en la memoria colectiva el histórico Caso de Nissho Maru, ocurrido hace 73 años.
El cruce del Idemitsu Maru se produce en un contexto de tensiones regionales, similar al desafío que enfrentó el fundador de la compañía, Sazo Idemitsu, en 1953. En aquel entonces, el Nissho Maru zarpó en secreto desde Kobe para romper el bloqueo naval británico en Irán, tras la nacionalización del petróleo por el gobierno de Mossadegh. La misión buscaba asegurar el suministro energético para un Japón que aún se reconstruía tras la guerra, desafiando el monopolio de las grandes potencias petroleras.
Fuentes cercanas a la Guardia Revolucionaria de Irán indicaron que el tránsito del actual buque se realizó bajo coordinación previa. Mientras tanto, la Embajada de Irán en Tokio publicó en redes sociales un recordatorio sobre el Nissho Maru Jiken, calificándolo como un «testimonio de la amistad duradera» entre ambas naciones y un legado que mantiene un profundo significado en la actualidad.
Aquel viaje de 1953, donde solo el capitán y el jefe de máquinas conocían el destino real hasta alta mar, culminó con el retorno exitoso a Kawasaki cargado con 22.000 kilolitros de combustible. Esa hazaña no solo garantizó recursos, sino que otorgó valor a la nación nipona.
Hoy, el arribo programado del Idemitsu Maru a Nagoya reafirma la importancia estratégica de esta ruta y la histórica conexión diplomática que el petróleo ha forjado entre Tokio y Teherán. (RI/AG/IP/)
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