Tras asegurar 15 escaños en las elecciones del 8 de febrero, el líder de Sanseito, Sohei Kamiya, compareció ayer en Kansai TV para defender una agenda migratoria que ha desatado una fuerte polémica por su dureza y racismo.
Durante el programa “Shunkan LIVE Toretate!”, Kamiya vinculó la sostenibilidad del país a medidas drásticas, exigiendo limitar la población extranjera al 5% de la población de cada municipio y pidiendo el retorno obligatorio de los trabajadores al llegar su vejez.
Bajo la premisa de frenar una supuesta «aceptación desmedida», el partido también propone restringir la compra de bienes raíces y el uso del seguro médico, estableciendo cuotas estrictas en cada ciudad para controlar el flujo demográfico.
Esta meta del 5% desafía la realidad actual, pues grandes urbes como Tokio ya alcanzan el 5,5%, lo que obligaría a ejecutar una reducción poblacional inmediata y forzosa para cumplir con los estándares exigidos por Sanseito.
Este partido ultraderechista también ha pedido cortar el acceso de los extranjeros el Seikatsu Hogo, la ayuda social para la subsistencia.
EL MODELO DEL EXTRANJERO UTILITARIO
Defendiendo un modelo de inmigración «por periodo limitado» y bajo el concepto de «tomar lo bueno», Kamiya sostuvo ante las dudas económicas que la entrada de extranjeros solo es viable si existe un retorno garantizado al finalizar el contrato.
Al citar supuestos «datos de Holanda» para justificar su postura, el político argumentó que importar mano de obra de bajos ingresos genera un saldo fiscal negativo a largo plazo si el Estado debe asumir los costos de jubilación y cuidado de vejez.
Su propuesta es literalmente «tomar lo bueno» (iitoko dori), buscando que los foráneos trabajen y paguen impuestos durante su juventud, pero exigiendo su marcha al envejecer para evitar que Japón cargue con los costos de su seguridad social.
Política de Sanseito para los extranjeros
| Propuesta / Medida | Detalle y Objetivo |
| Creación de nueva agencia gubernamental | Fundar la «Agencia de Política Integral para Extranjeros» (Gaikokujin Sōgō Seisaku-chō) para centralizar la gestión migratoria. |
| Establecer cuotas y regular la entrada | Fijar un objetivo numérico de proporción de extranjeros (mencionado como 5% por municipio) y clarificar normas de restricción. |
| Restricciones a la compra de propiedades | Imponer límites estrictos a la adquisición de tierras y bienes raíces por parte de extranjeros. |
| Restricción del Seguro Médico | Limitar el uso del Iryo Hoken Seido (Sistema de Seguro Médico) para evitar abusos o sobrecostos al sistema público. |
| Suspensión de ayudas de subsistencia | Detener el pago del Seikatsu Hogo (Asistencia Social para la Subsistencia) a los residentes extranjeros. |
| Abolición de la exención de impuestos | Eliminar el Menzei Seido (Sistema de Exención de Impuestos), suprimiendo compras libres de impuestos (tax-free) o beneficios fiscales. |
«SON CONDICIONES HOSTILES»
Desde el estudio, el comentarista Yoshizumi Ishihara advirtió que esta visión utilitaria degradará la calidad de la mano de obra, pues tratar a los humanos como herramientas desechables alejará el talento que el país necesita urgentemente.
Ishihara alertó que, ante la debilidad del yen, imponer condiciones tan hostiles desincentivará la llegada de trabajadores cualificados en plena crisis demográfica.
Contraatacando con el argumento del estancamiento económico de 30 años, Kamiya insistió en que la prioridad es duplicar el PIB mediante recortes de impuestos, pues sin crecimiento interno Japón dejará de ser atractivo para el talento global.
Al advertir que Japón solo atrae personas de naciones cada vez más pobres debido a su debilidad financiera, el líder de Sanseito sostuvo que urge recuperar la potencia económica para poder seleccionar estrictamente a quién se permite residir en el país.
Finalmente, exigió al gobierno definir legalmente el concepto de inmigrante según estándares internacionales, pidiendo reconocer esta realidad para imponer límites totales y planificados de inmediato, evitando así un descontrol social en las comunidades locales.
■ VERIFICACIÓN: LA DISTORSIÓN DEL MODELO HOLANDÉS
Kamiya apoya su tesis del alto costo para la seguridad social causado por inmigrantes de países pobres distorsionando la realidad de lo que ocurre en Holanda. Su propuesta se basa, en realidad, en estudios independientes del investigador Jan van de Beek sobre la migración africana y subsahariana.
Estos estudios no constituyen política de Estado ni ley vigente en Holanda. Se trata de estudios controvertidos que funcionan como munición ideológica para partidos de derecha radical, pero no reflejan la normativa actual sobre la expulsión de extranjeros en la vejez.
La realidad legal en Holanda es muy distinta. Los inmigrantes que pagan sus primas como cualquier trabajador local tienen derecho a recibir su jubilación, según los años aportados, sea residiendo en ese país o donde decidan establecerse libremente tras su retiro. (RI/International Press)
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