La economía japonesa vive hoy una jornada de vértigo financiero. En el mercado de divisas, el yen ha acelerado su tendencia a la baja hasta alcanzar la barrera de los 159 yenes por dólar, un nivel de debilidad que no se registraba desde julio de 2024. Este movimiento responde a la reactivación del llamado «Takaichi Trade», impulsado por los planes de la primera ministra Sanae Takaichi de disolver la Cámara de Representantes y convocar elecciones anticipadas para fortalecer su mandato político.
Los inversores temen que una victoria electoral de Takaichi profundice el gasto público masivo y la expansión fiscal, lo que podría deteriorar aún más la salud financiera del país. Ante la perspectiva de una mayor deuda y una política monetaria que no logra fortalecer a la moneda nacional, los operadores han acelerado la venta de yenes. Este escenario ha provocado una sacudida triple en los mercados: una moneda debilitada, una bolsa eufórica y una caída en el valor de los bonos del Estado.
En contraste con el sufrimiento del yen, la Bolsa de Tokio ha celebrado las noticias con un optimismo histórico. El índice Nikkei registró un avance meteórico de 1.800 puntos durante la jornada, logrando por primera vez en la historia un cierre por encima de los 53.000 yenes. Esta euforia bursátil refleja la apuesta de los grandes capitales por los estímulos económicos prometidos por el Gobierno, a pesar de las sombras que estos proyectan sobre la estabilidad de la deuda soberana a largo plazo.
El impacto también se ha sentido con fuerza en el mercado de deuda. El rendimiento del bono estatal a 10 años, referente de los tipos de interés a largo plazo, escaló hasta el 2,150%, marcando un máximo no visto en los últimos 27 años. Este fenómeno de «bonos baratos» indica que los prestamistas exigen mayores retornos ante el riesgo de inflación y el aumento del gasto gubernamental. Japón se enfrenta así a una presión financiera coordinada que pone a prueba la resistencia de sus instituciones económicas.
De cara al futuro inmediato, la incertidumbre se traslada a los resultados de las urnas en febrero tras la disolución del Parlamento. Daisaku Ueno, estratega jefe de divisas de Mitsubishi UFJ Morgan Stanley Securities, dijo al Nikkei que si la primera ministra Takaichi consolida su poder y el yen supera la barrera crítica de los 160 por dólar, el Ministerio de Finanzas podría verse obligado a buscar el momento exacto para una intervención directa en el mercado. (RI/AG/IP/)
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