
El dominio del Partido Liberal Democrático (Jiminto) ha sufrido un revés significativo en la ciudad de Kawaguchi, prefectura de Saitama. En una jornada electoral definida por la tensión social y la división conservadora, la candidata independiente Yuriko Okamura se alzó ayer domingo con una contundente victoria, convirtiéndose en la primera alcaldesa de la historia de la ciudad. Su triunfo, logrado con una plataforma de «cumplimiento estricto de las normas» para el caso de los extranjeros, desplazó a Yasuhiro Tateishi, el candidato respaldado por la maquinaria del partido gobernante que controlaba la alcaldía hasta ahora.
La elección se transformó en un referéndum sobre la convivencia con la población extranjera, un tema que ha generado fricciones visibles entre los residentes locales y ciertos grupos de la comunidad kurda. Mientras el oficialista Tateishi proponía una solución burocrática mediante la creación de un «Centro de Respuesta a Políticas para Extranjeros», Okamura capturó el voto del descontento con un mensaje mucho más directo y exigente.
La nueva alcaldesa dejó clara su postura ante sus seguidores: la responsabilidad sobre los inmigrantes en situación irregular recae en el gobierno nacional, quien debe encargarse de su retorno, mientras que a los extranjeros residentes se les debe exigir el cumplimiento riguroso de las reglas de vida locales. Ante la propuesta de su rival de crear una ventanilla única de atención, Okamura se mostró escéptica, señalando que primero deberá «examinar minuciosamente» si tal institución es realmente necesaria.
OKAMURA DERROTÓ TAMBIÉN POSICIONES EXTREMAS
El debate migratorio radicalizó la contienda, atrayendo a un abanico de candidatos con posturas extremas. Mientras Okamura pedía orden, otros aspirantes como Toshikazu Nishiuchi y Keigo Furukawa llevaron la discusión al límite, exigiendo la abolición de la asistencia social (Seikatsu Hogo) para extranjeros y la prohibición de contratarlos como empleados municipales. En el otro extremo, la candidata recomendada por el Partido Comunista, Yukiko Yano, intentó sin éxito abogar por la «multiculturalidad».
Este clima de polarización, sumado al «efecto sinérgico» de las inminentes elecciones a la Cámara de Representantes, disparó la participación ciudadana al 40,98%, casi duplicando el registro de los comicios anteriores. La movilización masiva favoreció a Okamura, hija del fallecido exalcalde Koshiro Okamura, quien logró capitalizar la inquietud vecinal para vencer a la estructura organizada del Jiminto.
El resultado final fue inapelable: Okamura obtuvo 85.637 votos frente a los 51.248 de Tateishi, enviando un mensaje claro desde las urnas sobre la prioridad que los ciudadanos otorgan a la seguridad y al orden en sus comunidades. (RI/AG/IP/)
Descubre más desde International Press - Noticias de Japón en español
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.








