El primer ministro de Japón y presidente del Partido Liberal Democrático (PLD), Shigeru Ishiba, reafirmó hoy su decisión de permanecer en el cargo, en medio de fuertes presiones internas tras la contundente derrota del partido en las recientes elecciones a la Cámara Alta.
Durante la reunión general de legisladores del PLD, celebrada en la sede central del partido esta tarde, Ishiba declaró con firmeza: “Seguiré asumiendo la responsabilidad por este país”. Ratificó así su intención de continuar al frente del gobierno y del partido, pese a las crecientes voces que exigen su dimisión.
El encuentro reunió a los parlamentarios del partido para discutir el rumbo político tras los comicios, bajo el título “Evaluación de las elecciones al Senado y futura conducción del partido”. Ishiba ofreció disculpas por la derrota electoral y se comprometió a escuchar con humildad las críticas: “Pido disculpas desde el fondo del corazón. Escucharé sus opiniones con humildad y sinceridad”.
El secretario general Hiroshi Moriyama anunció que el informe oficial sobre la derrota será presentado a finales de agosto. “La fuerza del PLD está en ser un partido nacional, basado en la voluntad del pueblo. Debemos afrontar esta situación con unidad y responsabilidad”, afirmó.
CAMPAÑA DE REVOCACIÓN CONTRA ISHIBA
Sin embargo, la presión para que Ishiba abandone el cargo no ha cedido. La reunión fue convocada a solicitud de varios legisladores críticos, luego de que en un encuentro informal del 28 de julio se manifestaran abiertamente en contra de su continuidad. Esta vez, se permitió incluso discutir propuestas como el adelanto de elecciones internas para reemplazar al líder del partido.
Incluso ha comenzado una campaña interna para activar el “mecanismo de revocación” del liderazgo: si más de la mitad de los legisladores y líderes regionales del PLD solicitan formalmente una elección anticipada, se podría forzar un cambio antes del fin de su mandato.
Ishiba, sin embargo, insiste en evitar un “vacío político” en un momento delicado para el país. Subrayó su compromiso con la implementación del acuerdo arancelario con Estados Unidos y mostró disposición para avanzar en negociaciones sobre la regulación de donaciones políticas con el opositor Partido Constitucional Democrático.
Pero el descontento no se limita al parlamento. Al menos el 30% de las representaciones regionales del PLD han emitido documentos formales exigiendo una renovación del liderazgo, como respuesta directa a la derrota electoral. Es una señal clara de que la crisis de confianza no es solo institucional, sino también territorial.
El futuro inmediato del primer ministro también está vinculado al del secretario general Moriyama, una figura clave en la estabilidad del gabinete. Este último ya anticipó que, una vez publicado el informe electoral a fin de mes, asumirá su propia responsabilidad política, lo que podría desencadenar un efecto dominó que obligue a Ishiba a reconsiderar su permanencia. (RI/AG/IP/)
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