Kenichi Narita, el japonés que transformó la gratitud en bondad


Kenichi Narita y una residente (NHK)


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Kenichi Narita tenía 16 años cuando le diagnosticaron un tumor. Un médico le dio solo tres meses de vida. Por suerte, se equivocó. “Cuando estaba en el hospital, las sonrisas de las personas que me visitaban me ayudaron a recuperarme milagrosamente”, recuerda Narita.

Desde entonces, en agradecimiento, Narita decidió hacer todo lo que estuviera a su alcance para ayudar a la gente necesitada. En un video de menos de dos minutos y medio, la NHK narra la gran labor que realiza este hombre.

Narita echó literalmente a andar un supermercado móvil hace seis años en una comunidad rural en la prefectura de Okayama. El hombre transporta más de 400 artículos -como alimentos- y visita a residentes que tienen problemas para ir de compras.

Residentes como Haruko Otsuki, una anciana de 82 años que necesita un andador para movilizarse y cuyo esposo está en cama. Además de no poder ir al supermercado, Haruko tampoco puede cocinar, así que depende enteramente de Narita.

El hombre no solo le lleva comida, sino que además tiene un bonito gesto: le prepara un bento especial cortando la carne y las verduras en pedazos pequeños para que a la anciana le resulte más fácil comer.

Haruko está muy agradecida con Narita y dice que él es como su propio hijo.

Para Narita no se trata solo de llevarles alimentos u otros productos a los ancianos que no pueden ir de compras. También busca llevarles contacto humano, conversaciones, sonrisas. Esos ancianos son clientes, pero sobre todo son personas que necesitan calor humano.

En el video que publica la NHK, Narita explica que su intención es mantener conectadas a las personas mayores con la sociedad aunque vivan solas, estén postradas en cama o tengan dificultades para caminar.

Gratitude for Life in Rural Okayama

Kenichi Narita got a new lease on life with support from his neighbors and giving back the love with a supermarket on wheels that reaches out to the elderly.

Posted by NHK WORLD-JAPAN on Wednesday, September 11, 2019

Narita tiene un restaurante. Después de la hora del almuerzo, sale en su camión. En realidad, el supermercado móvil no es un gran negocio, pero no le importa, porque no fue el dinero lo que lo motivó a abrirlo, sino la voluntad de ayudar a la gente en agradecimiento a las sonrisas que lo ayudaron a salvar su vida. (International Press)


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