Entrevista: República Dominicana busca comercio e inversión «muchísimo más grande» con Japón – 2

Embajador Robert Takata

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En el corazón de los dominicanos Japón ocupa un lugar muy grande, muy importante. Posiblemente, no lo tenemos en el comercio, por lo que quisiéramos tener una relación de comercio e inversión muchísimo más grande

IP: En la escala de países que tienen algún tipo de imagen ante la sociedad dominicana, ¿en qué posición está Japón?
Embajador: En el corazón de los dominicanos Japón ocupa un lugar muy grande, muy importante. Posiblemente, no lo tenemos en el comercio, por lo que quisiéramos tener una relación de comercio de inversión muchísimo más grande que también se refleje en esta percepción. República Dominicana ha recibido a la colonia española, la colonia húngara…. la judía, pero la comunidad japonesa es una comunidad a la que se valora mucho, a la que agradecen mucho y respetan bastante.

De pueblo a pueblo, Japón y República Dominicana están muy cerca, en cuanto al intercambio comercial debemos trabajar aún más para unirnos mucho más. En cuanto a lo político, y para decir algo que pudiera ser un indicador, en el gobierno del presidente Abinader, hay una clasificación sobre la importancia de las misiones que se clasifica como A, B, C y D. No significa que la C sea menos importante que la A, pero en cuanto a representación, en cuanto a actividades y en cuanto a presencia incluso de más diplomáticos, Japón está en el grupo del A. Sobre la visión que Japón tiene de República Dominicana, ojalá nos acerquemos un poco a esos países que Japón ve en Latinoamérica como aliados.

IP: Interesante porque no se le quiere sólo por la inversión. ¿Es otro tipo de cariño, es más potente no?
Embajador: Totalmente. Por eso le menciono el comercio y la inversión. Si hablamos de comercio e inversión, Japón estaría muy lejos.

IP: Y dónde hay migrantes japoneses pasa lo mismo, ¿no? En otros países pensaban que los japoneses eran los mayores inversionistas y no, eran cuartos (o tenían otra posición), pero el nivel de cariño y apreciación era muy grande, como si fuera el primer inversionista.
Embajador:
Si, es demasiado grande. Pero, siendo realista Japón se ha ganado en República Dominicana el cariño y el respeto de la gente. Nosotros comenzamos a recibir la colaboración de Japón a partir de la década del 60, cuando JICA no era JICA, era una especie de agencia que trabajaba con los inmigrantes fuera. Nosotros comenzamos a recibir asistencia técnica de Japón en el 62 o 63, por ahí y en 1985 firmamos con Japón un acuerdo para el intercambio de voluntarios. Desde 1985 a la fecha, se acerca a 1.500 la cantidad de voluntarios que han ido a trabajar a sectores específicos, áreas específicas del desarrollo de República Dominicana como la agricultura, la salud, medio ambiente y ahora es en temas mucho más modernos que tiene que ver con internet, con tecnología y con todo esto. En esas áreas donde hemos tenido voluntarios japoneses el desarrollo ha sido ostensiblemente mayor y más rápido.  

Tenía 17 años cuando llegué a Japón. Vivía en Kanagawa, en Aikawa. Ese viaje se produjo posterior a que abandonara mis estudios de sacerdocio. Yo aspiraba a ser sacerdote.

IP: ¿En qué parte de República Dominicana se desarrolló su familia?
Embajador: En Constanza

IP. ¿Usted se educó para ser representante de su país? ¿Quiso ser embajador?
Embajador:
Yo creo que le he contado que he venido a Japón en el 95. Estuve hasta el 2005.

IP: ¿Qué edad tenía?
Embajador:
Tenía 17 años cuando llegué a Japón. Vivía en Kanagawa, en Aikawa. Ese viaje se produjo posterior a que abandonara mis estudios de sacerdocio. Yo aspiraba a ser sacerdote. Tenía ese idealismo en ese momento de ayudar a la gente por medio de la religión, de la cercanía que de alguna manera confería el ejercicio del sacerdocio.

A la edad de 16 años, terminando el bachillerato, cambié de idea. Quería tener una familia, pero seguí con la idea de querer ayudar a la gente y de querer estar cerca de las necesidades de la gente y hacer cosas positivas por el entorno en el que me desarrollaba o por mi país. Y con esa idea de querer hacer eso, pero no saber de qué manera lograrlo, vine de vacaciones a Japón y esas vacaciones se extendieron por 10 años. Cuando decidí regresar a República Dominicana la idea que me iluminaba, que me orientaba, era estudiar ciencias políticas para que aquel sueño que yo tenía cuando tenía 17 años se hiciera realidad por intermedio de la política.

Cuando regresé a República Dominicana, por diversos motivos no pude estudiar ciencias políticas y me enganché a estudiar relaciones internacionales. Creo que de alguna forma me estuve preparando para ser Embajador aun cuando saliendo de aquí ni pensaba en ello. Aunque le confieso, que cuando me fui de aquí en el 2005, le dije a mis amigos que no regresaría a Japón si no era como embajador. Lo había dicho de broma, pero ahora ellos cuando nos encontramos me lo recuerdan. Así es que, por azar del destino, entré a estudiar relaciones internacionales. Entré a trabajar en cancillería en el 2006, hace cerca de 20 años.

IP: ¿Conversa con su padre?
Embajador: No, mi padre murió…

IP: Y qué enseñanza recuerda de su padre…
Embajador: Le digo la verdad, yo soy muy creyente. También se lo debo a mi padre que no creía en nada. Sin embargo, él siempre decía que encima de nosotros hay un ser superior que se puede llamar de cualquier modo que tú quieras, pero que es superior a nosotros. Así es que yo creo en eso. Y uno de mis seres superiores, que está espero en un mejor lugar, es mi papá.

Yo converso con él todos los días y para mí es una especie de Dios. Entonces, todo lo que yo hago es, de alguna forma, un tributo a lo que él me enseñó. Y las decisiones que tomo, por supuesto hay decisiones que las voy a consultar porque son importantes, siempre están iluminadas por lo que él pudiera decir si tuviera la capacidad de conversar conmigo. Así es que, aunque no pueda tener una conversación bilateral de alguna manera, pongo bajo su protección las cosas que hago

No teníamos allí el camino, los caminos allí eran caminos vecinales, o sea, muy rústicos. A veces teníamos que bajar en caballo o a pie, incluso cuando llovía.

IP: ¿Qué edad tenía su padre cuando emigró a República Dominicana?
Embajador: Él tenía 9 años. Emigró con mi abuelo y su hermano menor. Así es que mi papá se hizo hombre en República Dominicana.  Mi abuelo murió en 1979. Yo tenía 2 años, así es que no conocí a mi abuelo, pero si vi a mi padre trabajando de manera denodada por la familia, incluso siendo muy joven. Y gracias a su esfuerzo de alguna manera tuvimos una vida digna.

IP: La vida en Constanza no debió haber sido fácil. ¿Cómo hacía usted para ir a la escuela?
Embajador: Nosotros vivíamos en una finca en una montaña que había comprado mi papá dos años antes de yo nacer. La finca queda un poco alejada del poblado, entonces era difícil incluso para estudiar. No teníamos allí el camino, los caminos allí eran caminos vecinales, o sea, muy rústicos. A veces teníamos que bajar en caballo o a pie, incluso cuando llovía.

Entonces, después mi padre alquiló una casa abajo en el poblado y cuando llovía nos quedábamos luego del colegio en esa casa. Él se sacrificó bastante para que estudiáramos y, bueno, los resultados han sido positivos. Han sido etapas difíciles de nuestra vida. En el poblado teníamos una escuela muy pequeña, muy básica, pero de alguna manera hemos podido estudiar y lograr avanzar.

IP: ¿Su sueño ahora?
Embajador: Mi sueño ahora es hacerlo bien. Hacer bien las cosas que me corresponden en cada momento. Aquí en Japón existe esa frase que dice “ichigo ichie” (una vida, un encuentro). Que es como un momento en la vida que no se repite. Ese momento en que usted y yo estamos hablando y que estoy intercambiando pareceres con usted. Probablemente usted venga, diez, quince, veinte veces posteriormente, pero, este momento, no se repite jamás.

Así es que yo estoy concentrado en eso, en hacer bien las cosas en el momento en que estoy ahora. Y tengo aspiraciones familiares de poder encaminar, orientar a mi familia por el camino del bien. Tengo dos niños pequeños, que en ellos veo de alguna manera, el rol que mi padre tuvo en algún momento cuando nosotros teníamos esa edad, entonces estoy concentrado en hacer bien mi trabajo como embajador y encaminar a la familia de manera correcta. Y en cuanto al trabajo y las relaciones con Japón, siempre sueño con unas relaciones muy fuertes, muy poderosas en el futuro, con mayor intercambio comercial, con mucha inversión de ambos lados y con pueblos y gobiernos mucho más cerca. (L.A./International Press)

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