Cuando los niños extranjeros en Japón no estudian lo que les corresponde por edad

Aula para niños mayores en la guardería de Hamamatsu (foto NHK)


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Alrededor de 120.000 niños extranjeros de 6 a 14 años vivían en Japón el año pasado. Unos 8.400 no asistían a la escuela, según una investigación realizada por la NHK.

¿Cómo viven? ¿Habrán retornado a sus países? ¿Estarán en casa sin hacer nada? ¿Asistirán a escuelas no autorizadas para extranjeros? Preguntas para las cuales aparentemente las autoridades locales no tienen respuestas.

A ese problema hay que añadirle el hecho de que hay niños que no estudian lo que corresponde a su edad.

NHK cuenta el caso de María, una niña brasileña que asiste a una guardería en la ciudad de Hamamatsu, prefectura de Shizuoka. Tiene siete años y por su edad debería estar en una escuela de primaria.

La familia de María (sus papás y su hermano Enrique de cuatro años, que asiste a la misma guardería) viven en Japón desde noviembre de 2017.

Alrededor de 40 niños extranjeros (de países como Brasil, Perú y Filipinas) están en la guardería de Hamamatsu. Seis de ellos tienen entre seis y diez años. Es decir, por su edad deberían estar en primaria.

Los seis niños mayores, entre ellos María, están en un aula especial. A simple vista, es un salón como cualquiera. Tiene estudiantes, escritorios, sillas y pizarra. Lo “único” que no tiene es un profesor. Los niños estudian por su cuenta inglés, matemáticas y otras materias con libros de texto brasileños. Hay personal de la guardería que los ayudan, pero no tienen credenciales de maestro. Es todo lo que pueden ofrecerles.

El papá de María trabaja en una fábrica de autopartes en la ciudad de Toyohashi, prefectura de Aichi. Sale de casa a las 6 de la mañana, y trabaja de 7 a. m. a 7 p. m. cinco días a la semana.

La mamá trabaja en otra fábrica, también desde la mañana hasta la noche.

Los papás de María, ambos en la veintena, supieron de la guardería por la agencia que los emplea. Decidieron poner a sus hijos ahí después de que les dijeron que apoya mucho a las familias brasileñas.

“Contamos con la guardería para cuidar a nuestros hijos porque tenemos que trabajar muchas horas para aumentar nuestros ingresos y estabilizar nuestras vidas”, dice el padre de María a la NHK.

El brasileño tenía pensado matricular a María en una escuela de primaria, pero cambió de parecer cuando un allegado le dijo que sus hijos no habían podido adaptarse al colegio por las barreras de idioma y cultura.

Además, el papá temía mucho que su hija sufriera ijime y discriminación. Pensó en inscribirla en una escuela privada para extranjeros, pero era muy cara para ellos. Así las cosas, decidió meterla en la guardería.

El hombre admite que su esposa y él son conscientes de que la guardería no es lo apropiado para su hija y que quieren la mejor educación posible para sus hijos, “pero no tenemos suficiente dinero para enviar a María a una escuela para niños extranjeros”.

“Sabemos que tanto a María como a Enrique les gusta su guardería, así que pensamos seguir enviándolos allí por el momento”.

Las autoridades de Hamamatsu trabajan en un proyecto para que los niños extranjeros en edad escolar -como María- se inscriban en la escuela lo antes posible. Tocan puerta por puerta los hogares extranjeros en busca de niños que no estudian.

La iniciativa enfrenta un gran obstáculo. Convencer a los padres de que sus hijos estudien es un reto, dice un funcionario local. “No podemos inscribir a los niños si sus padres no quieren que estén en la escuela”.

“Los niños necesitan aprender cosas apropiadas para su edad. Queremos que aprendan en el ambiente adecuado, como en las escuelas de primaria y secundaria, las escuelas para estudiantes extranjeros. Si ellos se quedan en Japón, deben obtener calificaciones para graduarse de koko para que puedan conseguir trabajo. Tratamos de decirles a los padres lo importante que es para sus hijos asistir a la escuela”, dice.

La profesora universitaria Yoshimi Kojima explica que la principal razón por la cual los niños extranjeros no asisten a la escuela es porque el sistema de educación obligatoria de Japón no incluye a los extranjeros.

La ley en Japón establece nueve años de educación obligatoria, desde primaria hasta la secundaria, para los japoneses. (International Press)


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