Centro de ayuda infantil en Japón admite que falló en caso de niña hallada muerta


El padre de la niña (TV Asahi)

Si los funcionarios encargados de velar por el bienestar de Mia Kurihara hubieran actuado con diligencia, la niña de diez años probablemente estaría viva.


Publicidad

Mia fue encontrada muerta en en el baño de su casa en la ciudad de Noda, prefectura de Chiba, el 24 de enero. Al día siguiente, su padre, Yuichiru Kurihara, un hombre de 41 años, fue arrestado.

El hombre le pegaba a su hija. Y eso se sabía desde 2017, según Asahi Shimbun.

En noviembre de 2017, Mia escribió en un cuestionario realizado por la escuela donde estudiaba que su padre la maltrataba.

La escuela informó al municipio, que a su vez trasladó el caso de la niña a un centro de consulta infantil en Kashiwa. El personal del lugar revisó a la pequeña y halló moretones en la mejilla derecha de Mia. También descubrió que la niña le tenía miedo a su papá.

El centro no permitió que la niña volviera con sus padres. De inmediato fue puesta bajo protección.

El personal del centro se reunió ocho veces con el padre, que negó haber abusado de su hija.

El 27 de diciembre de 2017, el centro decidió que ya no era necesario que Mia continuara bajo custodia y autorizó que viviera en la casa de un pariente cercano. Mientras tanto, el centro seguiría de cerca su caso.

En marzo de 2018, Mia volvió con sus padres. El personal del centro incumplió su palabra de mantenerse atento a la situación de Mia, pues no visitó la casa de los Kurihara para saber cómo estaba la pequeña.

Ya para entonces, Mia estaba matriculada en otra escuela. Sin embargo, la niña no asistía a clases desde el 21 de diciembre de 2017.

Cuando se reanudaron las clases el 7 de enero tras el periodo vacacional de Año Nuevo, el padre llamó al colegio para informar de que Mia no podía ir porque la familia estaba en Okinawa, de donde son los padres de su esposa.

El 11 de enero, el padre llamó otra vez a la escuela para decir que su hija volvería a clases el 4 de febrero.

Es decir, si bien la niña aún seguía viviendo en la casa de un familiar y no con su padre, este estaba cerca de ella.

El colegio informó al centro de consulta infantil de la prolongada ausencia de Mia, pero el personal no fue a visitarla.

Asahi recogió testimonios de vecinos de los Kurihara. El padre gritaba “¡Cállate” y la niña a menudo lloraba y le decía a gritos a su madre que tenía miedo. En enero de este año, escucharon al hombre gritar “¡Eres muy ruidosa!” y “¡Muere!”, así como el sonido de una bofetada.

El centro de consulta infantil admitió que no supo evaluar la gravedad de la situación de Mia después de que autorizó que volviera a vivir con su padre, y que debió haber sido capaz de darse cuenta de las cosas para responder de manera apropiada.

Mainichi Shimbun reveló que el centro sabía del comportamiento violento del padre, pues estaba enterado de que el hombre golpeaba a su esposa cuando vivían en Okinawa.

La policía de Chiba está investigando minuciosamente cómo se produjo la muerte de Mia, pues una autopsia no ha podido determinar la causa.

El médico forense no ha encontrado ninguna herida o evidencia de enfermedad que podría haber conducido a su fallecimiento, según Mainichi.

El padre de Mia llamó a la policía el 24 de enero a las 11:10 p. m. para reportar que su hija se había caído. Diez minutos después, el personal de emergencia enviado a la vivienda de los Kurihara confirmó la muerte de la niña, que ya tenía la barbilla ligeramente rígida.

El hombre dijo que llamó a la policía justó después de que su hija se cayó. Sin embargo, por el estado en que se encontró el cuerpo, la policía sospecha que el padre mintió y que dejó que pasara un tiempo, con el cuerpo de la niña en el baño, antes de llamar. (International Press)


Publicidad

Publicidad

Descarga el App de Súper Tokio Radio



Publicidad

LECTOR

Deja tu comentario