Supervisoras: en vez de proteger a aprendices extranjeros en Japón, venden mano de obra barata

Fábrica de Mitsubishi.

En el programa de capacitación técnica que el gobierno de Japón ofrece a jóvenes extranjeros para que aprendan habilidades laborales que después deben aplicar en sus países, las organizaciones supervisoras, en teoría, juegan un rol fundamental para evitar la explotación o el maltrato de los extranjeros.


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Sin embargo, en la práctica, advirtió Asai Shimbun, existen organizaciones supervisoras que en vez de actuar como tales lo hacen como agencias de empleo que venden mano de obra barata.

Actualmente, más de 2.000 organizaciones tienen licencias otorgadas por el gobierno de Japón para enviar a aprendices extranjeros a empresas e inspeccionar su capacitación.

Una de las organizaciones que no cumplen adecuadamente con su función de supervisión es Friend Nippon, con sede en Hiroshima. Esta firma ha enviado a 5.000 aprendices a compañías del sector manufacturero , entre ellas Mitsubishi y Nissan.

Asahi no ha hallado evidencia de que Friend Nippon verifique las condiciones laborales de los aprendices.

Se supone que su labor es seguir estrechamente las condiciones de trabajo de los extranjeros y, si lo juzga necesario, pedir a las compañías que los emplean que las mejoren.

Sin embargo, una fuente de Asahi dijo que las organizaciones supervisoras rara vez piden mejoras para los extranjeros porque cada mes reciben decenas de miles de yenes de las empresas por cada aprendiz por concepto de“costos de supervisión”.

Las empresas, por ley, no pueden asignar ciertos trabajos a los aprendices. Sin embargo, en Mitsubishi, 33 aprendices filipinos realizaban ensamblajes de vehículos, entre otras tareas, en una fábrica en la prefectura de Aichi, cuando se supone que debían haber aprendido técnicas de soldadura. Mitsubishi Motors alegó que no tiene las instalaciones adecuadas para enseñar ese tipo de cosas a los extranjeros.

Otro caso:

En dos fábricas de Nissan en la prefectura de Kanagawa, 45 filipinos e indonesios hacían tareas que no les correspondían, como la pintura de parachoques.

En ambos casos, los filipinos estaban a cargo de Friend Nippon, que promociona a los aprendices extranjeros como trabajadores más “baratos” que los trabajadores japoneses temporales que despachan las agencias de empleo. El organismo supervisor rechazó ser entrevistado por Asahi.

Mitsubishi y Nissan dijeron que nunca habían recibido recomendaciones de mejora de los organismos supervisores hasta comienzos de este año.
Ambos fabricantes señalaron que las tareas que cumplían los aprendices eran asignadas por cada fábrica.

Un funcionario de Nissan declaró que ellos pensaban que no existía ningún problema en que los extranjeros hicieran otras tareas siempre que se llevaran a cabo en las áreas donde estaban asignados.

Aunque muchas veces los aprendices son usados como mano de obra barata para cubrir la escasez de trabajadores, Mitsubushi y Nissan negaron que ese haya sido su caso.

No obstante, las compañías automovilísticas niponas tienen cada vez más dificultades para encontrar trabajadores.

El Ministerio de Justicia de Japón podría sancionar administrativamente a compañías como Nissan y Mitsubishi y organizaciones supervisoras como Friend Nippon.

Los aprendices deben trabajar para los mismos empleadores durante al menos tres años y su salario es un poco más alto que el mínimo establecido por el gobierno. (International Press)

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