Kuczynski evalúa las consecuencias de indultar a Fujimori, según congresista

Kuczynski (Foto Andina)

El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, se encuentra evaluando las consecuencias que tendría un eventual indulto al encarcelado expresidente Alberto Fujimori, dijo hoy el congresista oficialista Renzo Sheput, portavoz del grupo parlamentario Peruanos Por el Kambio (PPK).


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“Yo lo que sé, porque he tenido oportunidad de conversar con diversas autoridades del Gobierno, es que el presidente está reflexionando y evaluando todas las consecuencias de otorgar o no el indulto al señor Alberto Fujimori”, dijo Sheput a la emisora Radio Programas del Perú.

El parlamentario recordó que “el tema es delicado” e indicó que el mandatario “tiene que evaluar todo, inclusive la reacción de las víctimas del fujimorismo”.

Sheput afirmó que su grupo parlamentario apoyará la decisión que tome el presidente “sea cual sea”, aunque precisó que él prefiere el arresto domiciliario en lugar del indulto.

Tanto Martín Vizcarra como Mercedes Aráoz, los dos vicepresidentes de Perú, aseguraron en los últimos días que no tienen en la agenda un eventual indulto a Fujimori, aunque Aráoz, quien ejerce desde el sábado como primera ministra, aseguró que no se opondría a esa medida.

Los rumores sobre un eventual indulto a Fujimori, que gobernó Perú entre 1990 y 2000, volvieron a acrecentarse tras el cambio de Gobierno realizado la pasada semana, forzado por la censura del Congreso, dominado con mayoría absoluta por el fujimorismo, al ex primer ministro Fernando Zavala.

En el nuevo gabinete el jurista Enrique Mendoza es el nuevo ministro de Justicia y Derechos Humanos, en sustitución de María Soledad Pérez Tello, quien anteriormente se había mostrado abiertamente en contra del indulto por considerar que el expresidente no reúne las condiciones.

Al haber sido condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad, Fujimori solo puede recibir un indulto humanitario, gracia que otorga de manera extraordinaria el presidente si se demuestra que el preso tiene una enfermedad terminal o alguna dolencia grave que se agudice con las condiciones carcelarias.

El exmandatario está recluido en una prisión construida expresamente para albergarlo, en la base de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía Nacional del Perú, y cuenta con asistencia médica permanente.

En ese establecimiento cumple desde 2007 la condena de 25 años de prisión por las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), donde murieron 25 personas a manos del grupo militar encubierto Colina, y por los secuestros del empresario Samuel Dyer y del periodista Gustavo Gorriti, después del “autogolpe” de Estado que dio el 5 de abril de 1992.

Sin embargo, Fujimori, de 79 años, es trasladado periódicamente a clínicas de Lima para ser tratado de males crónicos que padece como una hernia, arritmia, hipertensión, gastritis y unas lesiones en la lengua, conocidas como leucoplasia, de las que fue operado hasta en seis ocasiones.

Esas complicaciones médicas llevaron a sus hijos a solicitar el indulto humanitario en 2013, que fue rechazado por el entonces presidente Ollanta Humala, mientras que el mismo Fujimori pidió un segundo indulto al final del mandato de Humala, del que desistió cuando vio que Kuczynski no tenía intención de otorgárselo. EFE


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