Yakuza se organiza nuevamente para ayudar a víctimas de terremotos

 


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Ya lo hicieron en 1995 en Kobe y en 2011 en Tohoku

Supervivientes

Lo hicieron hace 21 años, tras el terremoto en Kobe, y en 2011, cuando un tsunami devastó a la región de Tohoku. La yakuza está proporcionando asistencia a las víctimas de los seísmos que recientemente golpearon a la prefectura de Kumamoto.

Tatsuya Kiyosaki, líder de una banda local llamada Daimon-kai, afiliada a Kobe Yamaguchi-gumi (que surgió el año pasado tras la escisión de la mayor organización criminal de Japón, Yamaguchi-gumi), estableció rápidamente un centro de operaciones para socorrer a los damnificados, según la revista Shukan Jitsu, cuya versión recoge Japan Today.

Enterados a través de Twitter o por el boca a boca, las víctimas acudieron a la oficina del grupo yakuza para recibir suministros.

Kiyosaki estaba en Kobe el 14 de abril, cuando se produjo el primer terremoto. De inmediato, según una fuente de la revista, se trasladó de inmediato a Kumamoto, donde tras escuchar lamentos de las víctimas (“solo he comido un onigiri desde el terremoto”, “no tengo nada para darles de comer a mis hijos”, “no hay nada de víveres aquí”), decidió ponerse manos a la obra abasteciéndose de suministros para distribuirlos entre los afectados.

Los beneficiados utilizaron las redes sociales para subir fotos de agua embotellada y alimentos enlatados, entre otros productos de primera necesidad, acompañadas por comentarios sobre su disponibilidad en la oficina del grupo yakuza.

“No quiero sonar como que estoy intentando glorificar a la yakuza, pero ‘ayudar a los débiles’ es parte de nuestro código”.

No es la primera vez que Kiyosaki participa en la asistencia a víctimas de terremotos. Lo hizo en 1995 en Kobe, experiencia que le ha servido esta vez para actuar con prontitud.

En marzo de 2011 no existía Kobe Yamaguchi-gumi, pero sí Yamaguchi-gumi, que tuvo un rol activo en apoyo a los supervivientes.

Aquella vez, ante la gran demanda de artículos de consumo diario, estos comenzaron a escasear. Así las cosas, los líderes yakuza ordenaron a su gente no comprar todos los productos disponibles para no acapararlos y dejar que otras personas también pudieran acceder a ellos, según la fuente.

Los yakuza fueron previsores, pues se agenciaron de artículos que otros no consideraron, como ropa interior femenina de varias tallas, hecho que fue percibido como “el tipo de asistencia a personas que solo los solícitos yakuza podrían proporcionar”.

Además, tras reportarse violaciones y robos en las zonas afectadas, los yakuza organizaron grupos de protección para patrullar las calles.

“No quiero sonar como que estoy intentando glorificar a la yakuza, pero ‘ayudar a los débiles’ es parte de nuestro código. Incluso si nuestra propia casa está dañada, consideramos natural ayudar a la gente decente”, dice la fuente.

Ahora bien, tampoco se trata de pintarlos como almas caritativas y desinteresadas. La revista Nikkan Gendai pone énfasis en otro aspecto.

Un expolicía de Hyogo explica que es una “tradición” que Yamaguchi-gumi espere una retribución por sus actividades benéficas.

“Después de establecer comedores y dar de comer a los sobrevivientes de un desastre, ellos esperan algún tipo de reembolso. Las oficinas gubernamentales no pueden firmar contratos con yakuza para proyectos de reconstrucción, pero yo esperaría ver a muchos como subcontratistas o contratistas externos”, concluye. (International Press)

 


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