Ray Bradbury, el escritor del futuro y la imaginación



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Autor de “Farenheit 451” y “Crónicas Marcianas” murió a los 91 años

Raquel Godos / EFE

Fantasía, ciencia ficción, horror y misterio eran algunas de las señas de identidad de la literatura del escritor estadounidense Ray Bradbury, quien murió hoy en Los Ángeles a los 91 años y cuyo legado, a través de obras como “Farenheit 451” o “Crónicas Marcianas”, dibujó todo un imaginario futuro.

Bradbury, nacido en Waukegan, en el estado de Illinois, fue desde muy pequeño un ávido lector y comenzó a dar sus primeros pasos en la literatura muy temprano, haciendo versiones propias de algunas de sus novelas favoritas, como “El Señor de la Guerra de Marte”, de Edgar Rice Burroughs, a quien admiraba profundamente.

Desde Edgar Allan Poe y William Shakespeare a HG Wells y Julio Verne, Bradbury bebió de muchos autores clásicos que influyeron decisivamente en su obra, bajo la que creó universos completos indelebles.

“Para muchos estadounidenses, la noticia de la muerte de Ray Bradbury inmediatamente trajo imágenes de su obra, impresa en nuestras mentes, a menudo desde una edad temprana. Su don para contar historias ha remodelado nuestra cultura y ha ampliado nuestro mundo”, dijo el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en un comunicado.

Obama subrayó que Bradbury entendió que la imaginación “se podía utilizar como una herramienta para mejorar la comprensión, como “un vehículo para el cambio y una expresión de nuestros valores más preciados”.

“No hay duda de que Ray seguirá inspirando a muchas generaciones más con su escritura, y nuestros pensamientos y oraciones están con su familia y amigos”, añadió el presidente.

El autor de “El Hombre Ilustrado”, aunque tuvo educación secundaria, no pudo asistir a la universidad por motivos económicos, por lo que fue un completo autodidacta.

“Las bibliotecas me criaron. No creo en los colegios ni en las universidades. Creo en las bibliotecas, porque la mayoría de los estudiantes no tienen dinero. Cuando me gradué de la escuela secundaria, fue durante la depresión y no teníamos dinero. No pude ir a la universidad, así que fui a la biblioteca tres días a la semana durante diez años”, declaró una vez el escritor.

Fue precisamente en una de las bibliotecas de la Universidad de California (UCLA) donde escribió, gracias a unas máquinas de escribir de alquiler, los primeros borradores de “The Fireman”, novela que más tarde sería publicada en una versión más larga como “Fahrenheit 451”.

Además de su obra de ficción, Bradbury escribió muchos ensayos cortos sobre artes y cultura, y elaboró libretos teatrales y guiones de televisión, entre los que destaca su colaboración con John Huston en la adaptación de “Moby Dick” para la película que éste dirigió en 1956.

Para el cineasta Steven Spielberg, otro de los reyes de la ciencia ficción, Bradbury fue toda una inspiración, y hoy, tras su muerte, confesó que el escritor fue su “musa” durante la mayor parte de su carrera.

“Vive a través de su legión de fans. En el mundo de la ciencia ficción y la fantasía y la imaginación, que es inmortal”, añadió el director.

A pesar de las numerosas predicciones tecnológicas y a veces proféticas de sus novelas, Bradbury expresó su escepticismo sobre el valor de internet para la sociedad, afirmando que ha reducido la capacidad de las personas para comunicarse y mantener conversaciones con los demás.

“Tenemos demasiados teléfonos móviles. Tenemos demasiadas redes. Tenemos que deshacernos de esas máquinas, tenemos demasiadas”, aseveró.

Inspirador de muchos, tanto en la literatura como en la vida, su hija Alexandra quiso recordar hoy, al conocerse su muerte, “una de sus citas más inspiradoras”:

“Si escuchamos a nuestro intelecto, nunca viviríamos una historia de amor. Nunca tendríamos amistad. Nunca nos lanzaríamos a un negocio porque sería cínico. Y eso es una tontería. Hay que saltar siempre desde los acantilados y construir las alas en el camino de descenso”.


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