El fabricante de chips Elpida Memory se declara en bancarrota

Quiebra del grupo japonés sería la más grande en el sector manufacturero tras la II Guerra Mundial


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El grupo japonés Elpida Memory, tercer fabricante mundial de chips de memoria DRAM, se declaró hoy en bancarrota al fracasar sus esfuerzos de reestructuración y por el peso de una deuda de unos 480.000 millones de yenes (4.423 millones de euros).

Elpida presentó su declaración de quiebra en un tribunal de Tokio debido a las dificultades para pagar a sus acreedores, a lo que se suma el fuerte deterioro del negocio en el último año por la fortaleza del yen y la caída de los precios de los chips DRAM, utilizados en ordenadores y “smartphones”.

La demanda de este tipo de chips, cuyo mercado domina la surcoreana Samsung Electronics, se redujo el año pasado por las inundaciones en Tailandia, lo que ha llevado a Elpida a declarar su insolvencia, según señaló en un comunicado la compañía.

El presidente de la compañía, Yukio Sakamoto, señaló sin embargo en una rueda de prensa que no planea presentar su dimisión y que pretende reconstruir la empresa, que continuará sus operaciones en la provincia de Hiroshima, informó la agencia Kyodo.

Se estima que la de Elpida es una de las mayores bancarrotas corporativas de Japón y la más grande del sector manufacturero tras la II Guerra Mundial, según cálculos recogidos por el diario económico Nikkei en su edición digital.

Elpida se formó en 1999 a través de la fusión de las operaciones en DRAM de NEC y Hitachi, y comenzó a cotizar en 2004 en la Primera Sección de la Bolsa de Tokio (de la que será retirada el próximo 28 de marzo) tras absorber la división de memorias de acceso dinámico de Mitsubishi Electric en 2003.

Tras el deterioro de su rendimiento, Elpida se convirtió en la primera empresa en recibir ayuda de un programa de asistencia financiera puesto en marcha en 2009 por el Gobierno nipón para asistir a corporaciones afectadas por la crisis global desatada un año antes.

De esta manera, la compañía recibió una inyección de emergencia de 30.000 millones de yenes (unos 276 millones de euros) de dinero público, al tiempo que obtuvo una gran cantidad de préstamos.

Sin embargo, no ha logrado reestructurar su negocio y entre abril y diciembre de 2011, primeros nueve meses del año fiscal nipón, presentó una pérdida neta de 98.910 millones de yenes (910 millones de euros). (EFE)


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