La coalición «¡Acción Conjunta para un Gran Aumento Uniforme del Salario Mínimo Nacional!», que reúne a los mayores sindicatos de trabajadores de Japón, calificó de «inaceptable» la decisión del gobierno de Sanae Takaichi de postergar hasta la década de 2030 su meta de alcanzar un sueldo base de 1.500 yenes por hora.
En una rueda de prensa, los sindicatos dijeron que al estirar el tiempo para alcanzar esa meta, el sueldo por hora solo aumentaría un promedio de 44 yenes cada año, perpetuando un ingreso con el que es imposible subsistir.
De esta forma, un empleado a tiempo completo que trabaja 150 horas mensuales con la tarifa mínima actual de 1.023 yenes percibe apenas 1.841.400 yenes anuales, monto recortado aún más por impuestos y cargas sociales.
CRISIS ALIMENTARIA Y DISPARIDAD
La brecha entre el salario mínimo y el alza de precios ha desatado una emergencia social. Midori Ishii, del sindicato Shitamachi Union, relató que la precariedad obliga a familias a dividir dos huevos entre tres niños, exigiendo que suba el sueldo para que cada hijo coma un huevo entero.
Según estudios de la Confederación Nacional de Sindicatos (Zenroren), una vida digna requiere entre 1.800 y 1.900 yenes por hora en todo el país. Sin embargo, el promedio nacional ponderado actual es de 1.121 yenes, mientras que prefecturas estancadas como Miyazaki, Kochi y Okinawa registran el suelo mínimo de 1.023 yenes, agravando la pobreza en las provincias.
MANIOBRAS EN FECHAS DE APLICACIÓN
Aunque la última revisión registró un alza histórica de 66 yenes —donde 39 prefecturas (el 83%) superaron el marco sugerido por el comité central sin provocar quiebras empresariales—, las patronales usaron lagunas legales para postergar los pagos.
Amparados en excepciones del Artículo 14, Párrafo 2 de la Ley del Salario Mínimo, que permite diferir la aplicación más allá de los 30 días reglamentarios tras su publicación, 27 prefecturas retrasaron la vigencia hasta noviembre o meses posteriores.
Al retrasar el aumento en esas prefecturas, mientras Tokio lo aplica de inmediato (1.226 yenes), la diferencia salarial por hora entre la capital y el interior se estira temporalmente a 275 yenes (un 22,4% de brecha).
Según advirtió Tetsuya Suwa, del sindicato Kotsu Union en Gunma, esta disparidad obliga a los trabajadores locales a abandonar sus regiones para migrar en masa a la capital, provocando una fuga inevitable de mano de obra hacia la capital.
RETROCESO HISTÓRICO
Ante este escenario, el Consejo Central de sindicatos emitió un informe el 25 de junio pidiendo que los plazos de vigencia no sean usados como moneda de cambio por las empresas.
Koichi Kurosawa, secretario general de Zenroren, valoró la advertencia pero criticó con dureza el retroceso de las metas del Ejecutivo, exigiendo fijar de inmediato 1.700 yenes nacionales rumbo a los 2.000 yenes.
Finalmente, el presidente de Zenroren, Masaomi Akiyama, exigió reformar los criterios de evaluación del Artículo 9, Párrafo 2 de la ley para dar prioridad al costo real de la vida sobre la capacidad financiera de las empresas, demandando además la eliminación total de las brechas geográficas y la apertura obligatoria de todas las deliberaciones al público para evitar que las negociaciones involucionen a fríos pactos macroeconómicos que ignoran el hambre de la población. (RI/AG/IP/)
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