
La primera ministra Sanae Takaichi calificó como una situación “muy grave” la caída de los nacimientos en Japón a unos 670.000 en 2025, la cifra más baja desde que existen registros, y aseguró que reforzará las medidas de apoyo económico y social para enfrentar la crisis demográfica.
Durante una sesión de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes celebrada hoy, Takaichi reaccionó a los datos oficiales que también muestran que la tasa global de fecundidad cayó a 1,14 hijos por mujer, otro mínimo histórico.
“Considero que la disminución de la población es una emergencia silenciosa y uno de los desafíos más importantes que enfrenta el país”, afirmó la jefa de gobierno.
Takaichi reconoció que, tras siete meses en el cargo, aún no ha logrado revertir la tendencia demográfica, pero reiteró su compromiso de impulsar políticas que permitan a los jóvenes formar una familia sin renunciar a sus proyectos de vida.
“Quiero aumentar los ingresos disponibles de los jóvenes para que quienes desean casarse o tener hijos no tengan que abandonar esos sueños por motivos económicos”, señaló.
La primera ministra también destacó la necesidad de fortalecer el apoyo a las familias que afrontan la crianza en condiciones de aislamiento o con escasa ayuda social.
“Hay personas que enfrentan enormes dificultades criando solas a sus hijos. Debemos reforzar la asistencia para ellas”, indicó.
Las declaraciones fueron realizadas en respuesta a una pregunta formulada por el líder del partido Unión para la Reforma Centrista, Ogawa, quien advirtió que la baja natalidad constituye una amenaza estructural para el futuro del país.
Según el dirigente opositor, Japón enfrenta “una crisis nacional de enorme magnitud” que afecta directamente la economía, las comunidades locales, el sistema de seguridad social, las finanzas públicas y la sostenibilidad de la sociedad.
Ogawa sostuvo que el descenso de la población se encuentra en la raíz de numerosos problemas que enfrenta Japón y pidió un debate político amplio y constructivo sobre las medidas necesarias para revertir la situación.
La caída de los nacimientos se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de las autoridades japonesas debido al acelerado envejecimiento de la población y a la reducción de la fuerza laboral, factores que amenazan el crecimiento económico y la viabilidad de los sistemas de pensiones y atención médica. (RI/AG/IP/)
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