Una peritonitis (fukumakuen) provocada por una úlcera duodenal perforada fue la causa real del fallecimiento de un ciudadano turco de 48 años, quien colapsó el 2 de julio en una celda de detención de la comisaría de Takao, en Tokio. El resultado forense desmintió el diagnóstico médico inicial de apendicitis aguda, lo que ha desatado una investigación interna sobre el protocolo de custodia y la atención médica brindada.
El hombre permanecía bajo arresto desde el 25 de junio tras causar un accidente de tránsito en Hachioji y ser procesado por no portar su pasaporte. Según fuentes policiales, el detenido manifestó malestar estomacal desde la noche del 29 de junio, el cual escaló a un fuerte dolor abdominal el día 30.
Pese a que los agentes le suministraron un fármaco gastrointestinal común, el mediodía del 1 de julio el sujeto comenzó a vomitar y a gritar con desesperación: «quiero ir al hospital» .
ERRÓNEO DIAGNÓSTICO MÉDICO
Ante la gravedad de los síntomas, la comisaría solicitó una visita médica y el detenido fue examinado pasadas las 13:00 horas. Posteriormente, fue trasladado a una clínica externa para realizarle una ecografía.
El estudio arrojó una simple sospecha de apendicitis aguda y estreñimiento, por lo que el médico tratante dictaminó que no requería hospitalización y se limitó a ordenar a los policías que le suministraran medicamentos, abundante agua y que reportaran de inmediato si el paciente presentaba fiebre.
AGONÍA EN LA CELDA Y HALLAZGO
Al regresar a su celda, el ciudadano turco continuó quejándose en inglés repitiendo «duele» («it hurts»). En cumplimiento de la receta, los custodios le proporcionaron agua y agua tibia (sayu), y procedieron a medirle la temperatura con termómetros digitales sin contacto, obteniendo registros inusualmente bajos de entre 34 y 35 grados.
Durante la madrugada del 2 de julio, el detenido acudió de forma intermitente al baño de la celda mientras emitía gemidos de dolor. Alrededor de las 06:00 horas, un oficial lo encontró inconsciente en el suelo del sanitario. Aunque fue trasladado de urgencia a un hospital, los médicos solo pudieron certificar su muerte.
La autopsia judicial confirmó que la perforación del duodeno y la consecuente peritonitis causaron el deceso, obligando a la Policía Metropolitana a abrir una indagatoria exhaustiva sobre la negligencia en el caso. (RI/AG/IP/)
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