El aumento del costo de vida está impulsando una nueva forma de asistencia pública en Japón. Algunos gobiernos locales han comenzado a distribuir alimentos gratuitamente, mientras buscan acercarse a personas que necesitan ayuda pero no suelen solicitarla.
La ciudad de Kobe puso en marcha entre abril y junio el programa “Food Support Kobe”, con 13 jornadas en nueve lugares de la ciudad. En total, unas 40.000 personas acudieron a recibir alimentos.
El programa fue diseñado para tener un alcance amplio. La ciudad preparó alimentos y artículos de uso cotidiano para unas 5.000 personas por día, sin establecer límites de ingresos ni exigir reservas previas para acceder a la ayuda.
Entre los productos distribuidos había arroz y alimentos preparados que pueden conservarse durante cierto tiempo. Los productos se entregaban en una bolsa de tela con un peso aproximado de seis kilogramos para cada persona que acudía al lugar.
Cada persona podía recibir una bolsa, mientras que un mismo hogar podía obtener hasta tres. Desde antes de la apertura, numerosas personas esperaban para ingresar en el horario indicado en sus boletos de orden y recibir los productos.
Entre quienes acudieron estaba una mujer de unos 40 años, madre de tres hijos. Explicó que el encarecimiento de los alimentos había elevado considerablemente sus gastos familiares y calificó la ayuda como sinceramente valiosa para su hogar.
La mujer utiliza una silla de ruedas debido a una discapacidad y llegó acompañada de su hija pequeña, después de utilizar varios autobuses. También esperaba que su hija adolescente pudiera acudir para recibir una bolsa adicional.
El aumento de los gastos también preocupa a las personas mayores. Una mujer de 79 años dijo que las elevadas facturas de electricidad le generan incertidumbre sobre si podrá utilizar adecuadamente el aire acondicionado durante los períodos de intenso calor.
Su amiga, de 87 años, señaló además que han aumentado las cotizaciones de los seguros médicos y de cuidados de larga duración. Aunque ambas se consideran saludables, advirtió que otras personas de su edad tienen dificultades para desplazarse.
Por ello, pidió que los alimentos pudieran enviarse, aunque fuera en pequeñas cantidades, a quienes no pueden acudir personalmente. Su petición pone de manifiesto una de las dificultades de estos programas: llegar también a quienes tienen mayores obstáculos.
Pero el objetivo de Kobe no se limita a entregar alimentos. La ciudad pretende utilizar estas jornadas para identificar necesidades de asistencia que pueden permanecer ocultas y establecer un primer contacto con personas que necesitan apoyo.
Akihito Yamazoe, jefe de la División de Apoyo a la Vida Cotidiana del Municipio de Kobe, explicó que la pandemia y el aumento de los precios han incrementado las dificultades económicas entre algunos ciudadanos.
Sin embargo, muchas personas que atraviesan problemas económicos no acuden a las ventanillas de la administración para pedir orientación. Por esa razón, el municipio busca crear, mediante la distribución de alimentos, una oportunidad para acercarse a ellas.
El caso de Kobe muestra así una transformación en un ámbito que tradicionalmente había sido sostenido principalmente por organizaciones privadas, como los bancos de alimentos. Ahora, algunas administraciones locales comienzan a asumir directamente parte de esa responsabilidad.
La experiencia también plantea una cuestión de fondo: si estas iniciativas pueden convertirse en una nueva forma de asistencia pública para sostener a los hogares frente al aumento de los precios y facilitar el acceso a otros servicios. (International Press)
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