
La instalación de aproximadamente 150 bloques de concreto frente a la estación JR de Osaka, la terminal ferroviaria más grande del oeste de Japón, desató una intensa controversia social. La medida, ejecutada por el gobierno municipal para restringir el paso peatonal y vehicular, fue catalogada en redes sociales como «piedras de la malicia» (ikezu ishi) y criticada como presunto «arte de exclusión» (haijo ato) contra personas vulnerables, forzando a las autoridades a replantear el destino del área.
El espacio intervenido abarca una superficie de unos 58 metros cuadrados, ubicada junto a la salida sur de Midosuji en la estación de Osaka. El predio se sitúa cruzando un paso peatonal próximo a los accesos de la tienda por departamentos Hankyu Umeda, donde la detención constante de taxis para el ascenso y descenso de pasajeros obstaculizaba el tránsito.
Además de los vehículos, la zona registraba acumulación de basura y abandono de bicicletas. Hacia el año fiscal 2018, el municipio plantó árboles en el perímetro; no obstante, la falta de luz solar directa bajo el puente peatonal provocó que la vegetación se marchitara, dejando el terreno baldío.
Tras la pérdida del arbolado resurgieron las bicicletas abandonadas y la presencia de personas sin hogar. El municipio evaluó colocar vallas, pero descartó el plan debido a que los cimientos del puente peatonal cruzan el subsuelo. Finalmente, la administración resolvió disponer los bloques considerando «una apariencia que disuada de querer ingresar», según precisó un funcionario municipal.
¿ARTE DE EXCLUSIÓN?
Entre el 9 y el 11 de julio se colocaron los 150 bloques, desatando publicaciones virales bajo la etiqueta de «ikezu ishi» y atrayendo a transeúntes que fotografiaban el lugar con sus teléfonos móviles.
El debate escaló al encuadrarse la obra como «arte de exclusión», concepto que define a las estructuras diseñadas en parques y vías públicas para impedir usos no previstos, actos contrarios a las normas o delitos. Estas modificaciones incluyen divisores en bancos públicos para evitar que las personas se recuesten o salientes en escaleras y espacios vacíos para impedir sentarse. Aunque estos elementos evitan estancias prolongadas, reciben severas críticas por «estar excluyendo» a sectores sin refugio, como las personas en situación de calle.
RESPUESTA MUNICIPAL
Durante las tres semanas posteriores a la colocación, el ayuntamiento registró más de 120 pronunciamientos ciudadanos por vía telefónica y web, divididos entre señalamientos de que «es peligroso por riesgo de tropezar» y posturas a favor que plantean si «¿no es un éxito como efecto disuasorio?».
Para resguardar el área, el municipio instaló paneles con información vial que dicen: «prohibido estacionar bicicletas» y «prohibido el paso».
El alcalde de Osaka, Hideyuki Yokoyama, defendió esta instalación: «Quiero que se entienda que no es un lugar para que la gente ingrese», remarcando además su deseo de que «ojalá se convierta en un lugar donde se puedan desarrollar nuevas iniciativas al estilo de Osaka». (RI/AG/IP/)
Descubre más desde International Press - Noticias de Japón en español
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.








