El ministro de Asuntos Exteriores de Japón, Toshimitsu Motegi, convocó al embajador de Rusia en Tokio, Nikolay Nozdrev, para presentar una enérgica protesta por la visita del presidente ruso, Vladímir Putin, a la isla de Etorofu, parte de los Territorios del Norte, invadidos por la ex URSS en la Segunda Guerra Mundial.
La primera ministra, Sanae Takaichi, condenó severamente la incursión, mientras el Gobierno evalúa nuevas medidas de represalia.
Durante el encuentro, el canciller Motegi transmitió el rechazo frontal de Japón al viaje presidencial: «He convocado al embajador de Rusia en Japón al Ministerio de Asuntos Exteriores y protesté enérgicamente por la visita de hoy del presidente Putin a la isla de Etorofu. Además, le solicité que transmita rápidamente este mensaje a su país».
A su salida de la reunión, el embajador Nozdrev se limitó a declarar ante los medios de comunicación: «Me abstendré de hacer comentarios».
CONDENA DE LA PRIMERA MINISTRA
Previamente, la primera ministra Takaichi censuró duramente la visita del mandatario ruso: «Debo decir que esta visita ha endurecido aún más el sentimiento hacia Rusia dentro de Japón, dificultando la recuperación de las relaciones a mediano y largo plazo».
«Hiere los sentimientos del pueblo japonés y es absolutamente inaceptable», remarcó Takaichi.
EVALUACIÓN DE REPRESALIAS
En 2010, tras la visita del entonces presidente Dmitri Medvédev a la isla de Kunashiri, el Gobierno japonés reaccionó llamando a consultas temporalmente a su embajador destinado en Rusia.
Sin embargo, en esta ocasión, diversos altos cargos del Ejecutivo indicaron que estudian implementar otras medidas de represalia diplomática en lugar del retorno temporal del embajador. (RI/AG/IP/)
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