El Tribunal de Distrito de Chiba condenó hoy a cadena perpetua a un aprendiz técnico filipino por asesinar a dos camboyanos con quienes compartía un apartamento en la ciudad de Tomisato. El tribunal concluyó que el crimen fue motivado por el resentimiento que el acusado acumuló debido a diferencias en las condiciones laborales y salariales.
El condenado, Roel Bulan Bulan, de 35 años, fue declarado culpable del asesinato de los dos hombres ocurrido en 2022. La sentencia coincidió con la pena solicitada por la fiscalía.
MÓVIL DEL CRIMEN
El juez Satoshi Miyamoto señaló que el acusado atravesaba una fuerte situación de estrés después de que fracasara un plan para trasladarse a trabajar a la prefectura de Yamanashi.
Según la resolución, esa frustración, sumada a las diferencias de salario y trato que percibía respecto de las víctimas, hirió su autoestima y alimentó un profundo sentimiento de ira que terminó desencadenando el ataque.
CRIMEN BRUTAL
El magistrado destacó que las dos víctimas «habían tratado al acusado con amabilidad y no tenían ninguna culpa» en la situación que atravesaba.
Añadió que el procesado lanzó «un ataque sorpresivo de extrema violencia» y calificó los hechos como «un crimen brutal», al considerar que las víctimas no tuvieron oportunidad de defenderse.
La sentencia pone fin al juicio por uno de los casos de homicidio más graves registrados entre trabajadores del programa de prácticas técnicas (gino jisshūsei) en Japón. (RI/AG/IP/)
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