
Las diez principales empresas eléctricas del país anunciaron un aumento en tarifas correspondientes al consumo de junio, las cuales se reflejarán en las facturas de julio. En nueve compañías el incremento máximo hasta de 91 yenes para el modelo de consumo familiar, representando un ajuste cercano al uno por ciento.
Este encarecimiento inicial responde al alza en los precios del petróleo crudo derivado del bloqueo del estrecho de Ormuz desde el pasado 2 de marzo, cuyos efectos comerciales llegan a los puertos japoneses con un desfase regulatorio de dos a cuatro meses.
Para un hogar promedio con un consumo mensual de 260 kilovatios hora, el incremento oscilará entre los 25 y los 91 yenes. En la jurisdicción de la Compañía de Energía Eléctrica de Tokio (Tōkyō Denryoku), la factura mensual ascenderá a 8.823 yenes, lo que significa 28 yenes más que el mes anterior.
La única excepción a la tendencia alcista será la Compañía Eléctrica de Kansai (Kansai Denryoku), que mantendrá congelados sus precios al haber alcanzado ya el límite legal permitido por el sistema nacional para transferir costos de importación.
Los analistas advierten que la presión sobre la economía doméstica se agudizará severamente de cara al otoño e invierno debido al encarecimiento del gas natural licuado. Simulaciones del Instituto Central de la Industria de la Energía Eléctrica, dicen que las tarifas a nivel nacional podrían escalar aproximadamente un 7% hacia principios del próximo año en comparación con los niveles de finales de 2025.
El sistema de generación energética japonés depende fuertemente de las centrales térmicas que utilizan gas, lo que expone los presupuestos familiares directamente a la volatilidad de los mercados globales si no se cuenta con asistencia pública.
EL SUBSIDIO DE TAKAICHI
Para amortiguar este golpe financiero durante los meses de mayor demanda veraniega, el gobierno implementará un esquema de subsidio gubernamental aplicable entre julio y septiembre. La ayuda estatal directa para la electricidad se fijará en 3,5 yenes por kilovatio hora en julio y septiembre, y se elevará a 4,5 yenes durante agosto, superando las cuantías otorgadas el verano anterior.
Según las estimaciones de las autoridades, este programa de contingencia representará un alivio superior a los 1.000 yenes mensuales para las familias estándar, conteniendo de manera temporal la escalada en los recibos de luz y gas de la población.
No obstante, las proyecciones climáticas de la Agencia Meteorológica de Japón indican que las temperaturas de este verano serán inusualmente altas en todo el país, lo que inevitablemente disparará el uso de sistemas de climatización y elevará el volumen total de consumo.
Ante este escenario de costos al alza y mayor demanda, los expertos sugieren adoptar medidas de eficiencia energética en el hogar, como la renovación de equipos de aire acondicionado antiguos.
Asimismo, se plantea como opción la revisión de contratos con nuevas comercializadoras independientes, como TG Octopus Energy con sede en Minato, Tokio, la cual comercializa planes que omiten la indexación por fluctuación de combustibles durante los primeros doce meses.
Con todo, la verdadera gravedad del incremento en los gastos fijos del hogar se manifestará con total rigor durante los meses fríos, una vez que concluya la vigencia de las subvenciones temporales anunciadas ayer por la primera ministra Sanae Takaichi. (RI/AG/IP/)
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